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La promesa de Dios de un mundo sin sufrimiento

El horizonte de una nueva tierra

Lectura: Apocalipsis 21:1-5


Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.


La promesa de Dios de un mundo sin sufrimiento puede parecer imposible cuando vivimos rodeadas de enfermedad, pérdidas y dolor, pero Apocalipsis 21 nos recuerda que ese día llegará.


¡Qué rico se siente cuando pierdes un poco de peso, te compras un vestido o un pantalón nuevo y te queda como guante!


Te sientes como una mujer nueva, renovada, mejorada, con más seguridad. Caminas con la frente en alto y sientes que lo puedes todo.


O, cuando compras un par de zapatos deportivos blancos y están intactos, nítidos, porque los blancos que tenías estaban percudidos y por más que probaste todos los remedios de TikTok nada los dejaba como la nieve. 


¡Qué bien se siente cuando restauras una relación! Tal vez tu pareja y tú vivían como perros y gatos pero luego Dios entró en sus vidas y restauró todo, y ahora, son novios de nuevo. 


Alguna vez escuché que Dios está en el negocio de restauración. Y lo creo. Pero, más creo que Dios está en el negocio de la renovación. 


Este libro puede ser difícil de leer y hasta darte miedo hacerlo. Al menos a mi, por muchos años no lo leí porque me daba miedo no entender o entender lo equivocado.


Pero, lo que he ido descubriendo es que el Apocalipsis no se trata de destrucción, contrario a lo que todas las películas de Hollywood te quieren hacer creer. Este libro se trata de renovación.



La promesa de Dios de un mundo sin sufrimiento


Apocalipsis contiene todas las promesas de Dios para nuestra nueva vida en el cielo. Te describe exactamente cómo será tu nueva vida, con tu nuevo cuerpo, en un cielo y tierra nuevos. Y, ¿a quien no le gustan las cosas nuevas?


A una de mis amigas se le arruinó esta semana su lavadora. Comenzó a sonar como tren de carga y cuando abrieron la compuerta todo el hule estaba hecho pedacitos. Llamaron a un técnico para repararla pero les dio el consejo que era mejor comprar una nueva porque aunque él cambiara el hule, iba a volver a suceder en algún punto. No era lo mismo tener un repuesto que uno nuevo.


En esta tierra vivimos hundidas por el pecado. Ese pecado es como el hule de la lavadora, nos hace pedazos. Nos hace llorar, enfermar, enojar y nos destroza física y espiritualmente. 


Mujer atravesando un momento de dolor mientras encuentra esperanza en las promesas de Dios.

Pero, Pedro habla aquí sobre un cielo y tierra nueva en los cuales ...ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”


Dios hace nuevas todas las cosas


Este mundo sin sufrimiento que Dios promete significa que ya no existirán la muerte, la enfermedad, el llanto ni el pecado.


Ya no existirá la muerte. No hay enfermedad, no hay dolor en el corazón, no hay rupturas porque ya no existe el pecado.


Ya no habrá separación. Todo aquello que nos separa de Dios ahora desaparecerá para siempre. Estaremos conviviendo con Dios todos los días. Tendremos un hogar eterno preparado personalmente por Dios para nosotras.


Yo sé que es difícil imaginar esto si lo estás escuchando por primera vez. O, tal vez has vivido una vida plagada de sufrimiento y no puedes comprender que exista esperanza de un mundo completamente nuevo donde el sufrimiento no existe.


Para traértelo a la tierra actual, quiero que cierres los ojos y te transportes a algún momento de tu vida donde te sentiste 100% libre, segura y en paz. Un  momento donde no había preocupaciones mayores en tu vida y donde algo sencillo te hacía felíz. Puede ser la casa de alguien, puede ser en tu cama, puede ser en tu niñez o en tu adolescencia.


Ahora, imagínate ese sentimiento al cual seguramente muchas veces ahora quisieras volver, para siempre. Esa seguridad, esa felicidad, esa despreocupación. 


Un cuerpo que funciona bien. Huesos que no se quiebran (adiós osteoporosis), sin preocuparte por grasa visceral ni masa muscular. Sano, fuerte y sin ninguna enfermedad auto-inmune, ni cáncer, ni alergias. Tus ojos con vista 20/20 sin necesidad de Lasik ni lentes de contacto. Tu corazón está activo sin necesidad de medicamentos o dispositivos para hacerlo latir.


Tú, sin dolor de haber perdido a alguien. Sin resentimientos por haber sido traicionada. Sin clamor ni necesidad de tener más fe porque el autor y consumador de la fe está a tu lado, y por fin eres completa.


Eres una mujer NUEVA. No eres reparada. No tienes grietas ni masking tape ni grapas. ERES HECHA NUEVA.

Eso my friend es lo que nos espera en el cielo para las que hemos puesto nuestra confianza y fe en Jesús. 


¿Sabes qué es lo mejor de todo?


Que no hay nada que tú puedas hacer aquí para ganarte ese cielo. No tienes que ser la mejor voluntaria, ni irte de misionera, ni cumplir los 10 mandamientos a la perfección ni mucho menos dejarlo a la suerte.


No hay nada que tú puedas humanamente hacer para ganarte el cielo. Tampoco hay nada que tú hagas que te quite el cielo una vez que has aceptado a Jesús. 


Tu entrada a esta nueva Jerusalén, a este nuevo cielo y nueva tierra es gracias al sacrificio de Jesús en la cruz. Si tú le aceptas como tu Señor y Salvador, y le das cabida en tu corazón…esta tierra prometida es tuya. Dios hace un pacto contigo y los pactos no se pueden romper, no hay forma.


“Las primeras cosas pasaron…” el pecado ya no es más. Todo aquello que te tribula, que te enferma, que te agobia pasará y no existirá ni el recuerdo.


La promesa de un mundo sin sufrimiento no es un sueño ni una ilusión. Es una promesa hecha por Dios, y Él siempre cumple lo que promete.


Repite esto conmigo: “SOY HECHA NUEVA.”

Mujer disfrutando de salud y libertad, reflejando la esperanza de un cuerpo nuevo prometido por Dios.

Desde el momento en que tú aceptas a Cristo, eres una nueva creación. Y como nueva creación necesitas un nuevo hogar. 


Hay una canción vieja que dice “Del cielo ven y llévame, a mi hogar…” No sé tú, pero yo no dejo de pensar en ese cielo (un poco de Luismi para inspirarte).


Oremos.


Oración:


Padre Celestial, gracias por preparar un nuevo hogar para nosotras. Gracias por pensar en belleza y perfección para nuestra nueva casa. Gracias por hacer todo nuevo para nosotras incluyendo hacernos nuevas a cada una. Gracias porque en esa nueva casa habitaremos contigo y por fin podremos verte. Gracias porque ahí no habrá muerte, sufrimiento, separación ni dolor. Gracias porque cada lágrima que derramamos aquí tiene una fecha de caducidad y el dolor que ahora sentimos no se compara con el futuro que tú has preparado para nosotras. 


Amiga, si tú no has aceptado a Cristo en tu corazón, hoy es el momento. Quiero que repitas conmigo esta oración si sientes que Dios te está llamando:


Dios, confieso que soy pecadora. Entiendo que no hay nada que yo pueda hacer por mi cuenta para ganarme ese cielo y una eternidad a tu lado. Te doy gracias por el sacrificio que Jesús hizo por mí en la cruz. Gracias por morir por mi y perdonarme de todos mis pecados. Lo creo, lo acepto y lo recibo en mi corazón. Te pido que vengas a morar en mi. En el nombre de Jesús, Amén.


¡Listo! ¿Sabías que hay una fiesta en el cielo cada vez que uno de los hijos de Dios le recibe?


Hoy es inicio de la semana, no hay mejor motivo para celebrar que esto. Ahora te toca ir a compartir tu nueva decisión con los demás (así cómo la mujer Samaritana en el pozo).


¡Nos vemos mañana!



PODCAST:



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