top of page

La Espina Que Dios No Quita

Mujer viéndose al espejo asustada de su apariencia.


Lectura: 2 Corintios 12:7-10


Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. 8 Tres veces rogué al Señor que me la quitara; 9 pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 10 Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.



Nunca voy a olvidar el día que mi jefa me degradó frente a toda la oficina.


Había pasado años trabajando duro.


Había llorado en silencio en el baño.


Había orado para que Dios cambiara mi situación.


Pero ese día, delante de todos mis compañeros, promovió a otra persona a mi puesto y me bajó de posición.


Quería llorar.


Quería salir corriendo.


Quería preguntarle a Dios:


"¿Por qué sigues permitiendo esto?"

Hoy entiendo que esa mujer fue una de las espinas más dolorosas que Dios permitió en mi vida.


Para no hacerte el cuento tan largo, esta jefa me hacía llorar casi todos los días. No había forma de quedar bien con ella y en cuanto podía me minimizaba y me gritaba. Por 4 años le pedí a Dios que la quitara de encima, incluso apliqué a varios puestos para los que estaba calificada dentro de la misma empresa para poder cambiar de jefe y tener un poco de paz, pero nunca los obtenía.


Mujer llorando en la oficina mientras atraviesa una prueba que Dios aún no ha quitado de su vida.

No les miento, ese día quería romper en llanto frente a todos pero la vi a ella y tenía una cara como que estaba esperando eso de mi, humillarme. Así que me hice la fuerte y sonreí durante toda la reunión.


Cabe decir que lo que ella hizo, en mi país Honduras era ilegal y tuve todas las de ganar en una demanda. Pero, esa es historia para otro día.


Ese día decidí que iba a buscar otro trabajo y continué pidiéndole a Dios que me lo diera, con horarios exactos, salario exacto y hasta los jefes que tendría.


Pero justo antes de irme de la oficina ese día, mi compañero de trabajo al que promovieron (y al cual admiro mucho y le tengo mucho cariño) fue a pedirme disculpas por lo que sucedió y que yo no me merecía eso. No tenía que pedirme disculpas por nada, porque no fue su culpa y su ascenso fue muy merecido, es un excelente profesional.


Dios contesó mi oración 5 años después y me dio un trabajo mucho mejor, con compañeros de trabajo que hasta el día de hoy hablamos de vez en cuando y jefes de los cuales aprendí mucho. Me fui de ambos con la frente en alto, uno porque ya no era mi lugar y el otro porque me mudé de país.


Durante años pensé que Dios se había olvidado de mí.


Hoy entiendo que no me estaba ignorando.


Estaba trabajando en mí.


Quizás hoy estás luchando con la espina que Dios no quita y te preguntas cuánto tiempo más podrás soportarla.



La Espina Que Dios No Quita Siempre Tiene Un Propósito


Pero, esa jefa era una espina clavada en mi cuerpo que me atormentaba todos los días. 


Hoy, al ver hacia atrás, puedo ver lo que Dios estuvo haciendo todo ese tiempo. 


Primero: estaba desarrollando mi paciencia y tolerancia. No gritarle de regreso a mi jefa tomaba todo de mi. Respetarla cuando ella me irrespetaba también requería de mucho dominio propio.


Segundo: me estaba enseñando cómo tratar a las personas el día en que yo estuviera en un puesto de liderazgo, tener empatía y tratarlos como personas y no solo como recursos humanos. 


Tercero: mi ex-jefa era una mujer sola, que había pasado por un divorcio tumultuoso y que no tenía mentores que la guiaran por el camino correcto. No conocía de Cristo y hoy puedo entender porqué se comportaba como lo hacía. Dios me dio compasión.


Te cuento esta historia no por entretenerse ni para que sientas lástima de lo que viví. Creo que todas las que hemos trabajado en alguna empresa hemos lidiado con algún jefe difícil. Sino más bien porque todas hemos tenido o tenemos una espina clavada en el cuerpo que le estamos pidiendo a Dios que la quite y a veces Dios no la quita.


Hoy entiendo que aquella jefa fue la espina que Dios no quita que Él usó para transformarme.

Cuando Dios No Responde Como Esperamos


Y entonces nos ataca el enemigo con las dudas:


¿Será que Dios no me escucha?


¿Por qué es Dios tan cruel conmigo si ve que esto me está hiriendo?


Oras y oras y Dios no te contesta. Hay silencio. Llevas años orando por ese hijo que se ha alejado, o por tu pareja que se ha alejado, o por un esposo que nunca te ha dado. Tal vez llevas meses buscando trabajo y no hay ninguna respuesta después de cada entrevista.


Te sientes abandonada por Dios. Y comienzas a preguntarte si tus oraciones realmente están llegando al cielo.


Hace poco escuché una frase que me hizo entender todo de una forma diferente: "Dios no te quita las espinas porque no te están matando, solo te están estorbando." Y ese estorbo está produciendo en ti algo que no se produciría si no tuvieras la espina.


El diablo viene y te entierra algo que te causará molestia y tal vez problemas. Y se ríe. Pero luego, viene Dios y dice: mira, tu espina está causando que mi hija sea más paciente, tolerante, que tenga más dominio propio, que sea más amable y que su comportamiento refleje a Cristo. 


¡MIC DROP!


Le salió al diablo el tiro por la culata. 


Pablo le rogó a Dios tres veces que le quitara la espina de su costado. Pero Dios le contestó: “Te basta Mi gracia, porque Mi poder se perfecciona en la debilidad.”


Muchas veces, Dios no elimina la espina porque está produciendo en ti fruto que no aparecería si no la tuvieses. Pero, durante todo el proceso te provee de Su gracia y Su poder para que puedas sobrellevarlo. 


Muchas veces la espina que Dios no quita es precisamente la herramienta que Él usa para transformarnos.


El problema sucede cuando solo te quejas y te quejas (cómo lo hacía yo en ese trabajo) y no reconoces a Dios en todo el proceso. Quién se pierde del crecimiento y madurez eres tú. 


La Espina Que Dios No Quita También Puede Protegerte


¿Cuál es la espina que te atormenta hoy?


¿Un familiar?


¿Una relación?


¿Un jefe?


¿Una enfermedad?


¿No puedes bajar de peso en la peri menopausia? Créeme, esa es la mía. Le he pedido a Dios más de una vez que me quite esa espina. 😅


¿Problemas financieros?


¿No encuentras empleo por más que buscas?


A veces Dios permite que esas espinas permanezcan porque es la única forma en que estaremos conectadas con Él en oración.


Otras veces Dios permite que permanezcan porque es la única forma en que vamos a crecer. 


El Propósito Oculto De Las Espinas


Rosa blanca con espinas representando protección y crecimiento espiritual.

¿Te gustan las rosas? A mí me encantan las rosas blancas.


El problema de las rosas es que están llenas de espinas. Y cómo duelen cuando te pinchas con una. Las espinas existen para proteger la rosa de aquello que podría destruirla.


Pero también existen especies de rosas cuyas espinas les ayudan a sostenerse y alcanzar más luz.


Amiga, a veces Dios permite que tengas espinas clavadas en tu costado porque están protegiendo algo más importante en tu vida. Y otras veces porque son precisamente lo que te ayudará a llegar más cerca de la luz.


La Presión Que Te Está Transformando


Los diamantes no se forjan solitos, necesitan mucha presión y destrucción para que comiencen a brillar. Tú eres un diamante, la niña de Sus ojos, y para que puedas brillar y ser fuerte como Pablo, muchas veces necesitas presión.


Para Pablo, aunque su espina era dolorosa, Dios la usó para proteger algo más importante: la humildad de Pablo y su dependencia de la gracia divina. Así como las espinas protegen la rosa de aquello que podría destruirla, a veces Dios permite ciertas dificultades que nos protegen de peligros espirituales más grandes, como el orgullo, la autosuficiencia o alejarnos de Él.


¿Qué toca ahora?


Regocijarnos en nuestras debilidades, en los insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufrimos por Cristo; porque cuando somos débiles, entonces somos fuertes.

Aunque no entendamos por qué existe la espina que Dios no quita, podemos confiar en que Dios sí entiende el propósito.


Tal vez Dios quite tu espina mañana.


Tal vez la quite dentro de un año.


O tal vez, como Pablo, tengas que caminar con ella por mucho tiempo.

Pero una cosa es segura:


Si Dios ha permitido esa espina, también te dará la gracia para soportarla.


Oremos.


Oración:

Padre Celestial, es que hasta las espinas de las plantas tienen sentido porque tú las creaste. Gracias por ser tan perfecto y detallista que usas absolutamente todo para nuestro bien cuando te amamos. Gracias por ayudarnos a crecer, madurar y desarrollar los frutos de tu Espíritu Santo. No podemos solas. Las espinas que nos pinchan duelen mucho, y hay días que no podemos con ellas. Danos tu gracia para poder sobrellevar esto que nos está acosando pero también abre nuestros ojos espirituales para ver tu mano en todo este proceso. Ayúdanos a entender, a tener paciencia y tener la certeza de que tu tiempo es perfecto y que la espina saldrá cuando tú digas el tiempo correcto. Todo esto te lo pedimos, en el nombre de Jesús. Amén. 




PODCAST:



Podcast F.I.T. Fe, Intención y Transformación

¿Ya escuchaste estos episodios en mi NUEVO Podcast F.I.T. - Fé, Intención y Transformación?


Si prefieres escuchar que leer, dale click a tu plataforma de podcasts favorita, SUSCRÍBETE para que todos los días de Lunes a Viernes puedas escuchar los devocionales.


Ah, y un favor más: por favor dale un rating de al menos 5 estrellas al podcast para que las plataformas puedan mostrarlo a más personas.


¡Gracias!




Artículos relacionados:


👉 Únete Aquí a nuestro chat GRATIS en WhatsApp, recibirás todos los devocionales de Lunes a Viernes y tendrás un espacio donde solicitar oración.


Comments


bottom of page