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Una carta para la mujer que no ha experimentado el verdadero amor

11 minutes ago
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Tu ciudadanía en el cielo



Lectura: Efesios 3:17-21


17 para que Cristo habite en sus corazones por medio de la fe. Y que ustedes, estando [profundamente] arraigados y [firmemente] cimentados en amor, 18 sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los santos (el pueblo de Dios), cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad de Su amor [experimentando plenamente ese amor maravilloso e infinito]; 19 y que lleguen a conocer [de manera práctica, mediante la experiencia personal] el amor de Cristo, que sobrepasa por mucho el [simple] conocimiento [sin experiencia], para que sean llenos [en todo su ser] hasta alcanzar toda la plenitud de Dios [a fin de que disfruten de la experiencia más rica de la presencia de Dios en sus vidas, completamente llenos e inundados de Dios mismo].


20 Y a Aquel que es poderoso para [llevar a cabo Su propósito y] hacer muchísimo más de todo lo que nos atrevemos a pedir o imaginar [infinitamente más allá de nuestras mayores oraciones, esperanzas o sueños], conforme a Su poder que actúa dentro de nosotros, 21 a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.


¿Qué es el verdadero amor de Dios?


¿Qué es el amor verdadero? ¿Cómo se ve? ¿Cómo se siente? ¿Qué lo caracteriza?


Muchas crecimos creyendo que el amor era como esa escena de la película de Disney de La Cenicienta cuando finalmente el príncipe baila con ella o cuando la busca por todo el reino intentando encontrar el pie que cabe en el zapato.


Otras pensamos que el amor existe solamente de madres a hijos: ese momento cuando nacen y los colocan en tu pecho por primera vez, o cuando les dan su primer premio o medalla en la escuela, participan en algún acto y tú lloras al recordar lo chiquitos que una vez fueron.


Pero, ¿qué pasa cuando ese príncipe ya no te busca como te buscaba antes? ¿Qué sucedió en la vida de Cenicienta 20 años después? ¿Seguirán felizmente casados? 


¿Qué pasa cuando ese hijo que te hizo sentir tan orgullosa, 30 años después, toma las decisiones equivocadas y se pierde en la vida? ¿Qué sucede cuando ese hijo o hija ya no

te dirige la palabra y te ha herido muchas veces?


¿Se acabó el amor? ¿Fue amor de verdad?


Hoy quiero compartir contigo el primer final de una carta que Pablo escribió. Esta carta la dedico a toda mujer que no ha experimentado el verdadero amor de Dios.



Cuando las mariposas se van, ¿se acaba el amor?


Tengo apenas 13 años de casada. Digo apenas porque en mi iglesia hay una tradición donde cada domingo, a las parejas que llevan más de 50 años de casados les sacan su foto durante el servicio y toda la congregación los honra por su trayectoria. ¡Hay parejas que llevan 69 años casados! ¿Te imaginas? ¡Es toda una vida!


Comparados con ellos, mis 13 años de casada parecen 13 segundos.


Cada vez que veo esas fotos en ese carrusel en la pantalla gigante en la iglesia, me pregunto: ¿cómo se habrán enamorado? ¿Cuál es su secreto para seguir casados por tanto tiempo?


Y no es porque yo viva un matrimonio infeliz, todo lo contrario. Pero quienes han estado casadas más tiempo que yo, saben que no todo es maripositas y listones. Que requiere de mucho sacrificio, silencio, obediencia a Dios y trabajo que uno muchas veces no quiere hacer. Y que muchas veces la rutina amenaza con “acabar con el amor.”


O al menos eso es lo que nos dice el mundo.


La mayoría de las películas de Hollywood o las series de Netflix nos muestran que si ya no hay maripositas, si ya no hay emoción, si ya no hay romanticismo, el amor se acabó y por amor a ti misma lo que tienes que hacer es dejar a esa persona y buscar todo eso en otra.


Pero cuando les preguntas a estas parejas que han estado casadas por más de 50 años, te dirán que las mariposas emigran. A veces están, a veces no están. Pero que no estén no significa que aquí no haya hogar para ellas. 


Una señora, ahora viuda, su nombre es Ellen, me dijo alguna vez: “Emotion is a given, love is not. Love you have to fight for, every day.”


Traducido al español, la emoción es algo garantizado, pero el amor no. Tienes que pelear por el amor todos los días.


Ella se refería a que el enamoramiento sucede sin que tú tengas que buscarlo muchas veces, pero cuando te casas, todos los días tienes que luchar contra tus propios deseos y hacer sacrificios para amar a la otra persona. Y lo mismo haces con tus hijos. No todos los días parecen “dignos de amor” especialmente cuando no te tratan con respeto y consideración, y casi toda la vida de una madre, desde el embarazo, se trata de sacrificio personal para amar a sus hijos.


Lastimosamente, hemos crecido con la mente lavada con la ideología de amor que nos presentan las películas y algunos libros, y nunca hemos experimentado el verdadero amor. 


La anchura, la longitud, la altura y la profundidad de Su amor


Pablo conoció ese verdadero amor, su profundidad, su anchura, su altura, su vastidad y ansiaba con todo su ser que todos los demás también lo conociéramos:


17 para que Cristo habite en sus corazones por medio de la fe. Y que ustedes, estando [profundamente] arraigados y [firmemente] cimentados en amor, 18 sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los santos (el pueblo de Dios), cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad de Su amor [experimentando plenamente ese amor maravilloso e infinito]; 19 y que lleguen a conocer [de manera práctica, mediante la experiencia personal] el amor de Cristo, que sobrepasa por mucho el [simple] conocimiento [sin experiencia], para que sean llenos [en todo su ser] hasta alcanzar toda la plenitud de Dios [a fin de que disfruten de la experiencia más rica de la presencia de Dios en sus vidas, completamente llenos e inundados de Dios mismo].
20 Y a Aquel que es poderoso para [llevar a cabo Su propósito y] hacer muchísimo más de todo lo que nos atrevemos a pedir o imaginar [infinitamente más allá de nuestras mayores oraciones, esperanzas o sueños], conforme a Su poder que actúa dentro de nosotros, 21 a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Ese amor incondicional, infinito, que nunca se acaba solamente proviene de Cristo. 


Y amiga, si estás escuchando o leyendo esto hoy, quiero que pongas mucha atención, especialmente si sientes que en tu vida nunca te han amado ni has experimentado el verdadero amor. Hoy es tu día.


Hoy es el día en que el verdadero amor se presenta ante tu puerta, frente a tu corazón y te dice: déjame entrar.


Ese amor se llama Cristo. Y cuando dejas entrar a Cristo, cuando te entregas en mente, cuerpo y espíritu a Él, finalmente eres capaz de comprender cuán ancho, largo, alto y profundo es su amor.



Salmo 103:11-12 dice:
Porque así como los cielos están por encima de la tierra, así de grande es Su misericordia hacia quienes le temen y lo adoran [con un respeto lleno de asombro y la más profunda reverencia]. Tan lejos como está el oriente del occidente,
así de lejos ha apartado de nosotros nuestras transgresiones.

Saber que Dios te ama no es lo mismo que experimentarlo


No es lo mismo saber en tu mente que Dios te ama que experimentar el amor de Dios por ti misma.


Tú pudiste haber crecido sabiendo que Dios te ama porque lo aprendiste en la iglesia o te lo dijeron tus padres, pero ¿has realmente experimentado ese amor en carne propia? ¿Te has sentido amada por Dios? ¿Has pasado por esa experiencia sobrenatural de finalmente comprender cuánto Dios te ama?


Muchas no lo han experimentado porque han cerrado las puertas de su corazón. Tal vez has sido herida por alguien, por tu pareja, tu familia, tus hijos. Han traicionado tu confianza, te han irrespetado y un día decidiste que ya no más y te convertiste en un cubo de hielo que nunca se derrite. Lo hiciste por protección, para no sentir más dolor, para no abrir una herida vieja, para poder vivir y funcionar.


Pero amiga, ese candado te está impidiendo que vivas y experimentes plenamente el amor vasto e infinito de Dios.


  • ¿Quién más te ama a pesar de todas tus transgresiones?

  • ¿Quién más te espera siempre con los brazos abiertos sin juicio ni condenación?

  • ¿Quién más está listo y emocionado de escucharte cada vez que hablas?

  • ¿Quién más te abraza y te consuela cuando lo necesitas?

  • ¿Quién más decidió sacrificarse a sí mismo por medio de la muerte más dura para que tú tuvieras acceso a una eternidad a su lado?


Solo Cristo. Solo Dios. 

Pero, ¿te estás dejando amar? ¿Te has permitido recibir y experimentar ese amor?


El verdadero amor de Dios también se revela en las pequeñas cosas


Cuando tú abres las puertas de tu corazón a ese amor, comienzas a experimentar su esplendor en todo lo que sucede en tu vida. 


Hasta la más mínima cosa te dice que Dios te ama. 


Yo no me hago manicure y pedicure muy seguido. Una de las razones es que paso usando mis manos en la limpieza, o en el parque o en el gym y no me duran para nada las uñas arregladas. La otra razón es que en USA esto requiere, como decimos, “renta aparte”. Puede resultar costoso y prefiero usar ese dinero en otras necesidades.


Pero esta semana tenemos un viaje y una boda y decidí que era una ocasión especial para hacerme las uñas. Ya había apartado dinero para ello, pero siempre le estaba pidiendo a Dios que me rindiera todo el dinero para todo lo que quería hacer con él.


El mero día en que tenía mi cita, me llegó un mensaje de una influencer en Instagram informándome que había ganado $200 en una rifa en la que yo había participado.


En minutos, ella me estaba transfiriendo el dinero.


En ese momento, sentí que Dios me decía: “Te amo hasta en las pequeñas cosas.”


Yo no necesito un mani/pedi para saber que Dios me ama, pero ese gesto tan lindo de Su parte vino a recordarme que lo hace. 


Las flores moradas que le mostraron el amor de Dios


Una de mis mentoras de estudio de la Biblia contó una historia una vez en la que ella se sentía menos que nada; estaba luchando con muchas cosas emocionales y había crecido con un corazón endurecido debido a las circunstancias de su vida.


Una vez alguien le preguntó si ella se sentía amada por Dios. Ella se quedó sin palabras porque por años había estudiado teología, era maestra de Biblia y sabía que Dios la amaba, pero nunca había sentido que Dios la amaba.


Entonces comenzó a orar y a pedirle a Dios que le mostrara cómo se sentía ese amor. Y un día, sentada en la oficina de su casa, volteó hacia la ventana y debajo de ella crecían las flores moradas más bonitas que había visto. Se acababan de mudar a esa casa y ella había escogido esa habitación como su oficina por la luz que entraba por la ventana, pero nunca se había fijado en las flores.


El color morado era su favorito. Y en ese momento dice que rompió en llanto porque se dio cuenta de que Dios le estaba diciendo: “Así te amo. Te puse las flores de tu color favorito en la ventana de tu oficina para que las veas y recuerdes cuánto te amo todos los días.”


Dios te ama ayer, hoy y para siempre


  • Amiga, Dios te amó desde antes de crearte. 

  • Dios te amó cuando murió por ti en la cruz.

  • Dios te ama aun cuando lo hieres con tu pecado todos los días.

  • Dios te ama cuando los demás te han abandonado.

  • Dios te ama cuando te han traicionado.

  • Dios te ama cuando no te sientes amada por nadie más.

  • Dios te ama ayer, hoy y para siempre.


El “happily ever after” de Hollywood no se compara con el “loved forever” de Dios.


Pero saberlo, no es lo mismo que experimentarlo.


Así que hoy, te invito a que abras tu corazón y te dejes amar por Dios. Como dice Pablo, para que sean llenos [en todo su ser] hasta alcanzar toda la plenitud de Dios [a fin de que disfruten de la experiencia más rica de la presencia de Dios en sus vidas, completamente llenos e inundados de Dios mismo].

Cuando permites que eso suceda, comienzas a experimentar mucho más de lo que has pedido, de lo que has pensado y su propósito se revela para ti. Todo finalmente tiene sentido, y te llenas de una motivación y energía que no puedes explicar y que solo quien la experimenta la entiende.


Para la mujer que no ha experimentado el verdadero amor: no lo vas a encontrar en un hombre, ni en tus hijos, ni en tus padres, ni en tus hermanos, ni mucho menos en tus amigos. El verdadero amor solamente proviene de Cristo.


Te dejo esta canción como oración para hoy. Cierra los ojos mientras la escuchas y repite cada palabra de su letra.



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