Cómo encontrar el propósito de tu vida
- Melissa Fortín

- Jul 1
- 5 min read

Lectura: Romanos 11:33-36
33 ¡Oh, la profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son Sus juicios y Sus caminos, imposibles de rastrear y comprender plenamente!
34 Porque, ¿quién ha conocido la mente del Señor, o quién ha llegado a ser Su consejero?
35 O ¿quién le ha dado primero a Él, para que Dios tenga que devolverle o recompensarle?
36 Porque de Él, por medio de Él y para Él son todas las cosas [pues todas las cosas tienen su origen en Él, existen por Su poder y están destinadas para Su gloria]. A Él sea la gloria para siempre. Amén.
Mi examen de aptitudes en el colegio decía que yo era buena para ser abogada o ser maestra.
Yo quería ser científica, microbióloga para ser exacta.
El problema era que esta carrera solo existía en una universidad en otra ciudad de mi país y mis papás no quisieron dejarme ir.
A pesar de que no me llamaba la atención ser abogada, mi abuelo me aconsejó que estudiara leyes porque me iban a servir como primera carrera y luego estudiaba lo que yo quería.
Le hice caso y mi primer semestre en la universidad fue en la carrera de Derecho. Pero, ese semestre fue decepcionante. Yo era la única que tenía 18 y años y todos mis compañeros ya eran padres y madres de familia con carreras profesionales y esta era su segunda carrera. Me sentía como un perro en perfumería, totalmente perdida.
Sin decirles nada a mis papás (ni mucho menos a mi abuelo) el siguiente semestre me cambié a Comunicaciones y Publicidad. La carrera era pequeña, pero me llamó la atención aprender sobre cómo hablar en público, y la clase de Literatura era un espectáculo (y el profesor era muy inteligente).
Para no hacerles largo el cuento, me gradué de Comunicaciones y Publicidad, y aunque trabajé un corto tiempo en la Televisión me di cuenta que ese ambiente no era para mi (y la paga peor, tal cual como me lo había advertido mi papá).
Más adelante, saqué una maestría en Mercadeo y Comercio, porque sabía que combinando ambas cosas tendría mejor oportunidad de conseguir un buen trabajo y ganar más dinero.
Y, así fue. Conseguí mejores trabajos, trabajé para buenas empresas y ganaba buen dinero considerando mi edad y experiencia.
¿Por Qué Nada de Lo Que Logras Te Hace Sentirte Plena?

En uno de mis trabajos (el de la jefa tóxica ¿se acuerdan?) yo veía mucho potencial para crecer y escalar esa escalera corporativa tan codiciada. Yo me soñaba como la businesswoman del momento.
Durante muchos años pensé que encontrar el propósito de mi vida dependía de escoger la carrera correcta, conseguir el mejor trabajo o alcanzar el éxito profesional..
Este pasaje en Romanos inicia con 3 cosas que todas buscamos en algún punto en la vida: riquezas, sabiduría y conocimiento.
Nos pasamos nuestra vida de adultas jóvenes trabajando duro para pagar nuestras cuentas, y algunas para acumular riquezas: la casa más grande y bonita, el carro de último modelo, la ropa que está de moda, los brunches y restaurantes con las amigas, los zapatos de la marca X, las mejores escuelas para nuestros hijos, los viajes a Miami y a Europa.
Adquirimos todos los conocimientos posibles: el colegio, la universidad, la maestría, los diplomados, certificaciones y hasta doctorados intentando sobresalir sobre cualquier otra persona para obtener el mejor trabajo, el mejor salario o hacer crecer la mejor empresa propia.
Y luego, imploramos a Dios para que guíe nuestras decisiones. Muchas veces decidimos primero y luego le pedimos su guía. Le pedimos sabiduría sobre decisiones que ya hemos tomado.
Y después de todo esto, sea que hayamos alcanzado la riqueza, la fama y la gloria o no, y después de todo ese esfuerzo…nos morimos. Y nuestros hijos quedan para disfrutar de lo que adquirimos, o para pagar las deudas que dejamos y se repite el ciclo nuevamente.
Y aquí se acaba todo. Y, ¿Cuál fue el sentido de todo este trabajo entonces? ¿Para qué nos pasamos años dejando las uñas y las neuronas en el pavimento?
Quizá la pregunta correcta nunca fue qué quería hacer con mi vida, sino para quién estaba viviendo.
Buscamos, decidimos y hacemos nuestro propio camino, muchas veces creyendo en la mentira del enemigo que: “tienes que encontrarte a ti misma.”
El mundo te dice: "Encuéntrate a ti misma."
Dios te dice: "Encuéntrame a Mí, y encontrarás el propósito para el cual te creé."
Si hoy te preguntas cómo encontrar el propósito de tu vida, Romanos nos da una respuesta sorprendentemente sencilla: todo comienza, continúa y termina en Dios.
Cómo Encontrar el Propósito de Tu Vida Según Dios
Amiga, si estás en este trayecto: ¡DETENTE!
Te tengo una excelente noticia: “Porque de Él, por medio de Él y para Él son todas las cosas [pues todas las cosas tienen su origen en Él, existen por Su poder y están destinadas para Su gloria].”

Las riquezas, la sabiduría y el conocimiento que buscas y persigues están en el Señor. Las mejores decisiones ya están en la sabiduría de Dios. No hay mejor consejero para tu vida que Jehová. No hay nada que puedas perseguir en esta Tierra que Él no haya creado.
No pierdas tu tiempo buscando lo que brilla aquí. El brillo que tú puedes ver de una estrella desde tu lejanía de la tierra no se compara con el brillo que puedes ver cuando estás cerca de ella.
Lo que hoy parece brillante mañana pierde su brillo. La gloria de Dios jamás se apaga.
La gloria de Dios resplandecerá tanto cuando estemos en el cielo que no se ocupará de ninguna estrella como el sol.
La luz, el brillo, las riquezas, el conocimiento que el mundo te promete son pasajeras. “Todo es vanidad” dijo el hombre más rico y sabio del mundo (Salomón).
¿No crees que deberíamos tomar su consejo?
Cómo encontrar el propósito de tu vida no comienza mirando hacia adentro, sino mirando hacia Dios, porque todo proviene de Él, existe por Él y fue creado para Su gloria.
Todo Lo Que Buscas Ya Está en Dios
La riqueza, la sabiduría y el conocimiento que buscas están en el Señor. A quien debes buscar de día y de noche, dejando las uñas y neuronas en el pavimento es a Él. Y cuando lo encuentres, encontrarás el sentido de tu vida, porque descubrirás que el propósito nunca fue encontrarte a ti misma, sino conocer cada día más a Aquel que te creó.
Oremos.
Oración:
Padre Celestial, gracias por tu generosidad tan extravagante. Gracias porque tu sabiduría es la más profunda y que nunca podremos descifrar. Gracias porque codificaste nuestro ADN con tu espíritu y que todo lo que hacemos y sentimos apunta hacia ti. Gracias por conectarnos contigo porque esto nos produce la seguridad que necesitamos para vivir en este mundo lleno de decisiones difíciles y tu sabiduría y conocimiento nos ayuda a tomar las mejores. Queremos buscarte a ti y dejar de deambular por el mundo intentando llenarnos de cosas que jamás nos llenarán. La gloria y la honra siempre sean para ti Padre. En el nombre de Jesús, Amen.
PODCAST:

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