Eres Escogida
- Melissa Fortín

- Jun 12
- 5 min read

Efesios 1:3-6 nos recuerda que antes de la fundación del mundo Dios ya nos había escogido, amado y adoptado como Sus hijas por medio de Jesucristo.
Lectura: Efesios 1:3-6
3 Bendito y digno de alabanza sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
4 así como nos escogió en Cristo [de hecho, nos seleccionó para Sí mismo como Suyos] antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos [consagrados, apartados para Él y con propósito] e irreprensibles delante de Él.
5 En amor nos predestinó y planeó amorosamente adoptarnos para Sí como Sus propios hijos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito y la bondadosa intención de Su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de Su gracia y favor, que tan libremente nos concedió en el Amado [Su Hijo, Jesucristo].
Eres escogida por Dios.
El devocional de hoy toca fibras muy profundas en mi corazón. Quiero que sepas que hoy hay mucha vulnerabilidad y que esto me ha costado escribir.
Primero porque ayer me la pasé 4 horas en la piscina con mis hijos y estoy físicamente “molida”, segundo, porque me levanté más tarde de lo usual y estoy acostumbrada a escribir cuando el sol aún no sale y hoy ya salió y esto me desubica.
Pero, estos devocionales son por Dios y para Dios, así que será Él quien tome control de esto y lo escriba.
Bendecida con toda bendición espiritual
Lo primero que llamó mi atención de este pasaje fue esta parte “nos ha bendecido con toda bendición espiritual” y me puse a investigar sobre eso. ¿Cuáles son las bendiciones espirituales?
La primera bendición espiritual es: Eres escogida.
Y pum. Mi corazón se aceleró.
Cuando las heridas de rechazo nos hacen sentir no escogidas
Cuando yo estaba en el colegio, yo nunca fui ni la bonita, ni la popular, ni la más delgada. Nunca fui escogida para ser la capitana del equipo, ni tampoco para jugar de delantera en fútbol, ni mucho menos que me prestara atención el niño que a mi me gustaba.
Físicamente, yo era más gordita que mis amigas y una vez una de mis primas me dijo que yo ni tan bonita que era, que dejara de verme tanto al espejo.

La verdad es que cuando me veía al espejo no lo hacía por alabanza propia, sino porque constantemente estaba buscando “algo bonito en mi” para ver si había algo que me pudiera rescatar.
Hay muchas heridas de rechazo que he aprendido que eso fueron, ahora en mis 40’s y que Dios ha ido sanando poco a poco. Y, casi todas se resumen en: nunca fui escogida ... .por el hombre, por las personas.
Dios te escogió antes de la fundación del mundo
Pero, este pasaje me dice todo lo contrario: Fui escogida mucho por Él mucho antes de la fundación del mundo. Ni yo ni tú somos accidentes. Él pensó y nos planificó mucho antes de formar las aguas, el cielo, los animales. Dios pensó en tí y en mi.
En amor fuiste adoptada por Dios
Hace muchos años leí una historia de una chica llamada Gianna, que se dio cuenta que su madre biológica había intentado abortar. Ella sobrevivió el aborto y fue adoptada por la familia que la crió. Pero, por muchos años ella vivió con esa herida de rechazo. Hasta que encontró a Jesús y se dio cuenta que ella no solo había sido adoptada por sus padres humanos sino también por su Padre Celestial.
“En amor nos predestinó y planeó amorosamente adoptarnos para Sí como Sus propios hijos por medio de Jesucristo,” eso dice el versículo 5 de este pasaje.
Puede que hayas crecido sin tu padre o tu madre, puede que tú misma hayas sido un intento de aborto y que hoy estés luchando con esa herida de rechazo. Esa herida que te hace cuestionar tu existencia, tu propósito y que el enemigo usa para hacerte sentir menos o nada, que todos los días susurra a tu oído que nunca serás suficientemente buena, ni bonita, ni atractiva, ni inteligente, ni digna de amor o cuidado.
Regresa a la verdad: en amor te predestinó
Quiero que te grabes esto en tu linda cabecita: ¡Esas son mentiras! Regresa a la verdad del versículo 5: En AMOR te predestinó y planeó.
Dios no decidió a último minuto un día que tú te arrepentiste y dijo: “Ah bueno, como hoy se portó bien, entonces si la voy a adoptar.” ¡Nooo! Mucho antes de que pensaras en nacer Dios ya había planificado adoptarte.
Ayer escuché una noticia de un YouTuber popular que anunció que el y su esposa habían tomado la dolorosa decisión de abortar a su bebé porque había sido diagnosticado con síndrome de Down antes de nacer. Me dolió en el alma, porque predestinaron no cuidar ni amar a ese bebé por causa de su condición física.
Yo nunca fui la más bonita (ni lo soy), ni la más delgada, ni la más atlética, ni la más inteligente o astuta. Nunca fui la escogida de muchos, y probablemente aún no lo soy. Pero, Dios no ve mi condición física ni mis debilidades, ni tampoco mis fortalezas y aún así me predestinó para ser su Hija por medio del sacrificio de Jesús.
Él me escogió. Él te escogió.
Eres escogida.
Repite conmigo: SOY ESCOGIDA.
Amiga, desde el momento en que Dios te escogió te predestinó para ser su hija porque tienes un propósito especial. No eres una extraña en Su presencia, tienes nombre y apellido, es más, tienes RENOMBRE, perteneces a la familia más importante que jamás haya existido. Has sido limpia, redimida por su sangre. Eres heredera de Su Reino, no por nada que hayas hecho o que tengas que hacer sino por el sacrificio que Jesús hizo por ti en la cruz. Has sido sellada con el Espíritu Santo que vive en ti y que te recuerda de la promesa de eternidad una vez que dejes este mundo.
Vive como una hija escogida

Hoy, comienza a vivir cómo LA ESCOGIDA (suena a título de telenovela ja, ja, ja).
¿Cómo se vive cuando se sabe que eres escogida, amada, adoptada, perdonada y aceptada?
Cómo dice Celia Cruz: SE VIVE CANTANDO. Se vive pavoneando por las calles con humildad, mostrando que eres hija del Rey. Se vive con orgullo y una gran sonrisa en el rostro.
Bueno querida, creo que ya me pasé del tiempo usual. Pero no puedo cerrar esto sin orar. Así que oremos.
Oración:
Padre Celestial, gracias por haber pensado en mí cuando nadie más iba a hacerlo. Gracias por escogerme, amarme, adoptarme como tu hija, perdonarme todo lo que hago mal y aceptarme aún con todo lo que traigo. Gracias por darme una herencia eterna y darme tu Espíritu Santo para guiarme, consolarme y recordarme de todas Tus palabras. Ayúdame a vivir dentro del propósito que tú predestinaste para mi y a conducirme como una hija tuya, con amor, compasión, paz, paciencia, templanza y dominio propio. En el nombre de Jesús, Amén.

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