¿Qué versión de la verdad es la que estás creyendo? El cinturón de la verdad

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Lectura: Efesios 6:13-14
13-18 Prepárense. Están enfrentándose a mucho más de lo que pueden manejar por su cuenta. Acepten toda la ayuda que puedan recibir y usen cada arma que Dios les ha dado, para que, cuando todo haya terminado, sigan de pie.
La verdad, la justicia, la paz, la fe y la salvación son más que simples palabras. Aprendan a ponerlas en práctica; las necesitarán a lo largo de toda su vida. La Palabra de Dios es un arma indispensable.
De la misma manera, la oración es esencial en esta lucha continua. Oren con fervor y perseverancia. Oren por sus hermanos y hermanas. Manténganse alerta y anímense unos a otros para que nadie se quede atrás ni se dé por vencido.
El cinturón de la verdad y lo que creemos de la Biblia
¿Cuánto conoces de la Biblia?
Si eres una mujer que recientemente conoció a Cristo, probablemente seas honesta y digas: «No mucho».
Si eres una mujer que lleva más de 20 años conociendo a Cristo, probablemente digas: «La conozco muy bien».
No estoy creando una competencia, porque conocer la Biblia es de más beneficio para ti en lo personal que como una carrera de quién sabe más datos.
Te hago esta pregunta porque, si consideramos que la Biblia es la fuente de la verdad, entonces se supone que nosotras, que la leemos, la estudiamos y la conocemos muy bien, vivimos la versión correcta de la verdad… o, mejor dicho, la única verdad que existe.
¿Qué versión de la verdad es la que vives creyendo? ¿La que Dios nos dice en Su Palabra que debemos vivir o la versión tergiversada que el enemigo nos alimenta todos los días?
Ayer hablábamos sobre vivir engañadas y sobre cómo el diablo toma una sola frase y, con una sola palabra, puede cambiarle el significado y hacerte creer que lo estás viendo desde el ángulo equivocado o que, al final, lo que estás contemplando hacer no está tan mal.
Así inició el primer engaño de la humanidad: cuando la serpiente le repite a Eva la instrucción que Dios les había dado de no comer del fruto prohibido, pero le inserta la duda dentro de la misma instrucción. Mira lo que dice Génesis 3:1-6:
La serpiente era el más astuto de todos los animales salvajes que el Señor Dios había hecho. Cierto día le preguntó a la mujer:
—¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto?
La serpiente conoce exactamente las palabras de Dios, pero no se las da exactamente como Dios se las indicó. Dios les dijo que podían comer de todos los árboles menos de uno.
Génesis 2:16-17 pero el Señor Dios le advirtió: «Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, 17 excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comes de su fruto, sin duda morirás».
La serpiente inserta la duda preguntándole a Eva: «¿De veras?». Y luego completa intencionalmente la frase con la instrucción equivocada: «de ninguno de los árboles».
Eva, quien obviamente ha sido instruida por Adán (porque fue a Adán a quien se le dio esta instrucción por ser cabeza de la casa), corrige a la serpiente:
2 —Claro que podemos comer del fruto de los árboles del huerto —contestó la mujer—. 3 Es solo del fruto del árbol que está en medio del huerto del que no se nos permite comer. Dios dijo: “No deben comerlo, ni siquiera tocarlo; si lo hacen, morirán”.
La serpiente, después de haber entablado una conversación con confianza, ahora lanza la mentira sin tapujos.
4 —¡No morirán! —respondió la serpiente a la mujer—. 5 Dios sabe que, en cuanto coman del fruto, se les abrirán los ojos y serán como Dios, con el conocimiento del bien y del mal.
Y solo entonces, Eva, después de haber considerado la tortilla por ambos lados, cayó en la mentira y se la creyó:
6 La mujer quedó convencida. Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió. Después le dio un poco a su esposo que estaba con ella, y él también comió.
¿Viste lo que sucedió aquí?
¿Te suena como algo que sucede en nuestro mundo todos los días?
A las mujeres nos encanta hablar, platicar las cosas, analizarlas y pensarlas una y mil veces.
¿Cuántas veces no te ha sucedido que tuviste un altercado con alguien y luego te vas a dormir y comienzas a racionalizar todo y a armar distintos escenarios de qué hubiera pasado si hubieras dicho esto o lo otro, si hubieras reaccionado distinto o si hubieras dicho todo lo que tenías que decir? Te dan las 3 de la mañana y tú sigues dándole vueltas a la tortilla.
La serpiente conocía muy bien a Eva. Sabía por dónde llegarle. Sabía cómo plantarle la duda.
El enemigo te conoce personalmente. Sabe cuáles son tus flancos débiles. Sabe dónde insertarte las dudas que te van a mantener despierta y te harán considerar tomar la decisión equivocada.
El cinturón de la verdad frente a los consejos que recibimos
Volvamos al ejemplo de ayer.
Una mujer casada desde hace varios años. Su marido no la determina, no la ve, no la atiende, no la saca en citas románticas y ya ni siquiera le da un beso.
La mujer vive infeliz, insatisfecha y se siente sola.
Se lo cuenta a sus amigas. Algunas le dicen que así es el matrimonio; otras le dicen que busque refugio en Dios, y otras le dicen que se salga de ese matrimonio porque el amor ya se acabó y no se merece vivir infeliz.
Y ojo, no estoy hablando de un matrimonio abusivo emocional, mental ni físicamente, sino de un matrimonio que se ha enfriado.
¿A cuál amiga escucharías tú? ¿Qué consejo tomarías?
Sé honesta contigo misma.
Si la mujer fue a buscar consejo a sus amigas, fue porque no podía manejar este problema por su cuenta. Seguramente ya lleva mucho tiempo pidiéndole a su esposo que cambie, o tal vez ha intentado varias estrategias. Tal vez le ha pedido a Dios en oración y aún nada sucede.
Mira lo que nos dice Pablo:
13-18 Prepárense. Están enfrentándose a mucho más de lo que pueden manejar por su cuenta. Acepten toda la ayuda que puedan recibir y usen cada arma que Dios les ha dado, para que, cuando todo haya terminado, sigan de pie.
La verdad, la justicia, la paz, la fe y la salvación son más que simples palabras. Aprendan a ponerlas en práctica; las necesitarán a lo largo de toda su vida. La Palabra de Dios es un arma indispensable.
Pablo sabe que enfrentaremos muchas cosas en la vida que no podremos manejar solas. Así que primero nos da la instrucción de aceptar ayuda.
Pero luego aclara que debemos utilizar todas las armas que Dios nos ha dado para que, cuando todo haya terminado, sigamos de pie.
En el caso de esta mujer infeliz, si decide escuchar a la amiga que le dice que el amor ya se terminó y que se vaya porque ahí es infeliz, ¿qué es lo que puede suceder?
¿Será esta mujer feliz al quedarse divorciada y soltera?
¿Encontrará la felicidad con otro hombre?
No soy una mujer divorciada, así que no lo puedo decir por experiencia. Pero sí puedo ver a otras mujeres que están divorciadas y, en su mayoría, no quisieran estarlo. Su sueño y su ilusión fueron que su matrimonio funcionara hasta el día en que Dios los separara.
Muchas se han vuelto a casar y, según un testimonio que escuché una vez en la iglesia, siempre queda ese remordimiento dentro del corazón de cómo pudieron haber funcionado mejor las cosas. No significa que no amen a quien es su esposo ahora, pero tampoco pueden ir al pasado y cambiarlo.
Si escuchamos los consejos del mundo y seguimos los engaños del enemigo, seguramente, cuando todo haya terminado, no estaremos de pie.
La verdad es que la Palabra de Dios nos dice que el amor todo lo espera, todo lo soporta y nunca deja de ser, porque es una decisión.
Yo no soy consejera matrimonial ni terapeuta, así que no voy a darte consejos matrimoniales si tú eres esa mujer de la que estamos hablando. Lo que sí puedo decirte con certeza es que la solución a tus problemas no está en escuchar tu corazón ni en abandonar tu pacto con Dios. La solución la encontrarás en Su Palabra.
Y si esta mujer eres tú, te animo a que busques consejería pastoral y/o profesional. No lo dejes pasar.
Cómo usar el cinturón de la verdad ante los engaños
Pablo nos dice que tenemos que fajarnos con la verdad y que esa verdad solamente la encontramos en la Palabra de Dios. Pero si no pasamos tiempo en la Palabra de Dios, si no la estudiamos, si no la conocemos, si te quedas solo con un episodio de este podcast al día y esa es tu única interacción con tu Padre Celestial… eres presa fácil de los engaños del enemigo.
El diablo conoce la Palabra de Dios con puntos y comas. Se la sabe mejor que tú y yo. Y por eso sabe cómo torcerla y manipularla para usarla en tu contra. Tratará de convencerte siempre de hacer las cosas que son las peores para nosotras.
Te va a decir que lo que es malo es bueno y lo que es bueno es malo. Pero lo hará de forma sutil. Jugará con tus emociones y te dirá que «sigas tu corazón».
Intentará convencerte de que sigas tu corazón en lugar de la Palabra de Dios.
Jeremías 17:9 dice: “El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?”
Nuestros sentimientos no siempre nos apuntan a la verdad, pero la Palabra de Dios es la verdad. Debemos mantenernos firmes en la verdad aun cuando nuestras emociones traten de llevarnos por otro lado.
Amiga, debemos anclarnos conscientemente en la verdad para estar listas para hacerles frente a los ataques del enemigo. Ponerte el cinturón o la faja de la verdad significa que estás preparada para la batalla, o para lo que sea que la vida te traiga.
La Palabra de Dios nos hace aptas para encarar las situaciones de la vida y los engaños del enemigo.
Así que te animo a que tomes la decisión hoy, ahora mismo, de ponerte el cinturón de la verdad, pedirle ayuda a Dios y pedirle ayuda a personas que siguen a Cristo y lo conocen bien, o al menos más que tú.
Que te sermonees tú misma con la Palabra de Dios para que puedas combatir las mentiras del enemigo. Y si vamos a predicar la verdad, vamos a tener que conocerla. Y si vamos a conocerla, vamos a tener que conocer Su Palabra.
Oremos.
Oración:
Padre Celestial, gracias por darnos las armas completas que necesitamos para vivir la vida que nos has regalado. Gracias porque tú eres la verdad y la única verdad, y dejaste tu verdad escrita para que podamos consultarla en cualquier momento y en cualquier situación que atravesamos. Queremos fajarnos con esta verdad, queremos conocerte más, queremos meternos tan de lleno en tu Palabra que no haya ninguna posibilidad de caer en los engaños del enemigo, que diga: “con esta no me meto, no hay cabida.” Ayúdanos a crear un espacio en nuestros días para sentarnos contigo y aprender de ti, sin distracciones ni interrupciones. Ayúdanos a encontrar los recursos que nos harán obtener discernimiento y danos el entendimiento de todo lo que leamos. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
PODCAST:

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