top of page

La manera correcta de amar según Cristo

Oct 9
8 min read
La manera correcta de amar según Cristo

¿Prefieres escuchar el episodio?


Escucha GRATIS en:




Efesios 5:1-2, traducción de The Message


1-2 Observen lo que Dios hace y luego háganlo ustedes también, como los hijos que aprenden de sus padres la manera correcta de comportarse. Sobre todo, lo que Dios hace es amarlas. Manténganse cerca de Él y aprendan a vivir una vida de amor.


Observen cómo Cristo nos amó. Su amor no fue cauteloso ni limitado, sino extravagante. Él no nos amó para obtener algo de nosotros, sino para entregarse por completo por nosotros. Amen de esa manera.


Creo que hemos aprendido una definición incorrecta del amor y, por ende, no sabemos cuál es la manera correcta de amar.


¿Cuál es el motivo de la existencia de muchas canciones? El amor.


Todo el mundo escribe letras, poemas y canciones dedicadas al amor. 


¿Qué has aprendido del amor en las canciones? ¿Qué has aprendido del amor en las películas? Este no es un episodio para juzgarte, solo quiero que seas curiosa sobre lo que has aprendido.


Hace unos meses, estaba viendo una serie que se suponía que era romántica, es decir, sobre el amor, pero lo que menos tenía era amor verdadero. Y eso me puso a pensar: ¿He aprendido la manera correcta de amar?



Por ejemplo, algunas crecimos escuchando a José José cantar que amar es sufrir; otras escuchamos a Amanda Miguel, Pimpinela o Ana Gabriel y aprendimos que el amor debía doler, llenarnos de celos o dejarnos rogando.


Después llegaron canciones como “Obsesión” de Aventura, que confundían el amor con no poder vivir sin alguien. Y hoy muchas canciones siguen presentando la posesión, la infidelidad, el deseo sexual o la dependencia emocional como si fueran amor. 


Sin darnos cuenta, hemos cantado por años ideas como: “Si te cela, te ama”, “si duele, es verdadero” o “sin esa persona no eres nada”. Pero ¿es esa la manera en que Dios nos enseña a amar?


Y te entiendo: las canciones son famosas, son bonitas; los cantantes, muchas veces, excepcionales, y a mí, en lo personal, muchas de esas canciones lo que me traen son recuerdos de los domingos en casa de mi abuelita. 


La música es una expresión artística, y quienes escribieron la letra y compusieron la música estaban expresando algo que genuinamente estaban sintiendo y creyendo.


No estoy aquí para decirte que escuchar música o ver películas y series sea malo. Pero sí hay datos científicos de que lo que escuchas y ves repetidamente se convierte en parte de tus convicciones y luego parte de tu comportamiento.


Y esto no es solamente una opinión. 


Existe un fenómeno psicológico llamado “efecto de verdad ilusoria”: mientras más veces escuchamos una idea, más familiar nos resulta y más fácil es que la percibamos como verdadera. 


En un estudio, 435 personas recibieron afirmaciones verdaderas y falsas durante 15 días; cuanto más se repetía una afirmación, mayor era la probabilidad de que la creyeran.[1]


Esto no significa que una canción controle automáticamente tu conducta, pero sí que aquello que consumes repetidamente puede ir influyendo en lo que consideras normal, verdadero o aceptable. 


Y si toda nuestra vida fuimos expuestas a canciones y películas que nos dan la idea y significado erróneos de amar, seguramente a estas alturas hemos estado amando de la forma incorrecta.


El versículo de hoy es Efesios 5:1-2, donde Pablo nos dice que debemos amar como Dios nos ama, perdonar como Dios nos perdona, dar como Dios nos da y mostrar gracia como Él nos ha mostrado gracia.


1-2 Observen lo que Dios hace y luego háganlo ustedes también, como los hijos que aprenden de sus padres la manera correcta de comportarse. Sobre todo, lo que Dios hace es amarlas. Manténganse cerca de Él y aprendan a vivir una vida de amor.
Observen cómo Cristo nos amó. Su amor no fue cauteloso ni limitado, sino extravagante. Él no nos amó para obtener algo de nosotros, sino para entregarse por completo por nosotros. Amen de esa manera.

Observen lo que Dios hace y luego háganlo ustedes también…


En otras versiones dice: sean imitadores de Cristo.


Según la Real Academia Española, un imitador o imitadora es alguien “que imita”. Cuando se aplica a una persona, puede utilizarse tanto como adjetivo como sustantivo.[2]


En palabras sencillas: un imitador es alguien que observa la manera de actuar de otra persona y procura hacer lo mismo o parecerse a ella.


Cuando mis hijos tenían 2 o 3 años, me veían mientras yo me maquillaba en el espejo y escogía mi ropa en el clóset. A los minutos, ellos también se ponían a hacer lo mismo. 


Cogían mis brochas de blush y se lo ponían en la cara, o cogían mis zapatos de tacón y mis vestidos y se los intentaban poner.


Yo les explicaba que lo que yo hacía era para niñas o mujeres. Que ellos, por ser varones, no necesitaban maquillarse y la ropa con la que se vestían era la del lado del clóset de papá.


Cuando finalmente entendieron, comenzaron a imitar a su papá y ahora, cuando se visten, me dicen: quiero que me pongas la camisa polo como papá o hoy quiero usar una faja como papá.


Después de haberles explicado la diferencia entre un hombre y una mujer y los comportamientos de cada uno, decidieron que era mejor imitar a papá porque ellos eran como él.


Pablo nos explica lo mismo en este pasaje. Fuimos creadas en Su imagen y semejanza, por ende, debemos imitarle en todo sentido: amar como Él nos ama, perdonar como Él nos perdona, dar como Él nos da y mostrar gracia como Él nos ha mostrado gracia.


Si mis hijos no me hubieran visto arreglarme por las mañanas, seguramente no serían imitadores míos ni tampoco de mi esposo. No tendrían ni la menor idea de cómo lavarse los dientes, ni de ponerse desodorante, ni de peinarse, ni tampoco de las cosas que no son apropiadas para su género.


Si nosotras, siendo hijas de Dios, no pasamos tiempo con Dios, no sabremos cómo amar de la manera correcta, cómo perdonar, cómo dar ni cómo extender gracia. 

Pablo nos dice en el versículo dos: “Manténganse cerca de Él y aprendan a vivir una vida de amor.”


Cristo vino a vivir una vida de amor desde el primer momento en que fue concebido por obra del Espíritu Santo.


Pero ¿cómo se veía ese amor en la práctica? Porque Jesús no solamente habló del amor. Él nos mostró cómo se ama correctamente.


Cinco ejemplos de la manera correcta de amar como Cristo


1. La manera correcta de amar se acerca a quienes otros rechazan


En Marcos 1:40-42, un hombre con lepra se acercó a Jesús. En aquella época, nadie quería tocar a una persona con lepra. Sin embargo, Jesús extendió la mano, lo tocó y lo sanó.


Jesús pudo haberlo sanado desde lejos, pero decidió tocarlo. Aquel hombre no solamente necesitaba sanidad física; probablemente llevaba mucho tiempo sin experimentar el contacto y la cercanía de otra persona.


La manera correcta de amar no se limita a sentir lástima desde lejos. El amor se acerca.

Quizás para ti significa sentarte junto a la mujer que siempre está sola, llamar a la amiga que atraviesa una depresión, visitar a alguien enfermo o acercarte a esa persona que los demás prefieren evitar. Amar como Cristo es ver a la persona que todos ignoran y hacerle saber: “Yo te veo y tú importas”.


2. La manera correcta de amar sirve sin esperar nada a cambio


En Juan 13:1-17, Jesús se levantó de la mesa, tomó una toalla y lavó los pies de sus discípulos. Él era el Maestro, pero asumió la posición de un siervo.


Y aquí hay algo impresionante: Jesús también lavó los pies de Judas, aun sabiendo que Judas estaba a punto de traicionarlo.


Cristo no servía únicamente a las personas que podían devolverle el favor. No preguntaba: “¿Qué ganaré yo con esto?”. Su amor no era una transacción.


Amar correctamente es servir sin llevar una cuenta de todo lo que hacemos por los demás.

Es preparar una comida sin esperar reconocimiento, ayudar a una amiga sin publicarlo, atender a tus hijos aunque nadie te dé las gracias o servir a tu esposo sin utilizarlo después como argumento durante una discusión.


Esto no significa permitir el abuso ni vivir sin límites. Significa que nuestra motivación para amar no debe ser controlar a otros ni obligarlos a recompensarnos.


3. La manera correcta de amar dice la verdad


En Marcos 10:21, la Biblia dice que Jesús miró al joven rico y lo amó. Precisamente porque lo amaba, le mostró aquello que estaba ocupando el lugar de Dios en su corazón.


Jesús no confundió amor con aprobación. No le dijo solamente lo que quería escuchar para evitar incomodarlo. Le dijo la verdad que necesitaba escuchar.


La manera correcta de amar no encubre, celebra ni justifica aquello que está destruyendo a una persona.

A veces amar significa decirle a una amiga: “Lo que estás haciendo no te está acercando a Dios”. Significa corregir a un hijo aunque se enoje, hablar con honestidad dentro del matrimonio o dejar de apoyar una decisión que sabemos que causará daño.


La verdad sin amor puede ser cruel, pero el amor sin verdad puede convertirse en complicidad. Cristo nos enseñó a hablar la verdad con gracia.


4. La manera correcta de amar extiende gracia sin llamar bueno al pecado


En Juan 8:1-11, llevaron ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio. Los demás querían condenarla y avergonzarla públicamente, pero Jesús la defendió de quienes estaban listos para apedrearla.


Después le dijo que Él tampoco la condenaba, pero también le indicó que abandonara su vida de pecado.


Jesús no la humilló, pero tampoco fingió que nada había pasado. Le ofreció gracia y la llamó a una vida diferente.


El amor verdadero no dice: “Haz lo que quieras”. Dice: “No voy a destruirte por lo que hiciste, pero te amo demasiado para dejarte viviendo de esta manera”.

Nosotras imitamos ese amor cuando corregimos sin humillar, perdonamos sin vengarnos y acompañamos a una persona en su proceso de transformación sin definirla para siempre por su peor decisión.


5. La manera correcta de amar se sacrifica por quienes no lo merecen


La demostración más grande del amor de Cristo ocurrió en la cruz. Romanos 5:8 enseña que Dios demostró su amor por nosotras al enviar a Cristo a morir cuando todavía éramos pecadoras.


Jesús no esperó a que cambiáramos para amarnos. No dijo: “Cuando se comporten mejor, cuando dejen de fallar y cuando puedan ofrecerme algo, entonces daré mi vida por ellas”.

Él nos amó primero.


En Juan 15:13, Jesús enseñó que nadie tiene un amor más grande que quien entrega su vida por sus amigos. Y eso fue exactamente lo que hizo.

Pero entregar la vida no siempre significa morir físicamente. Muchas veces significa entregar tu tiempo, tu comodidad, tu orgullo, tu deseo de tener la razón o la oportunidad de vengarte.


¿Cómo podemos amar de la manera correcta?


Así fue como Cristo nos enseñó la manera correcta de amar:


  • Se acercó a quienes otros rechazaban.

  • Sirvió sin esperar recibir algo a cambio.

  • Dijo la verdad aunque fuera incómoda.

  • Extendió gracia sin justificar el pecado.

  • Se sacrificó por personas que no podían pagarle.


Ese es el amor extravagante del que habla Pablo. No es obsesión, posesión, manipulación ni dependencia. Tampoco es sufrir innecesariamente para demostrar cuánto amas. Es buscar genuinamente el bien de la otra persona, incluso cuando hacerlo requiere algo de ti.


La pregunta no es solamente: “¿Amo a los demás?” Porque casi todas responderíamos que sí.


La verdadera pregunta es: “¿Estoy amando a los demás de la manera en que Cristo los amaría?”


Amiga, si por años has aprendido la manera incorrecta de amar, espero que este capítulo te motive a sentarte con el que te amó primero, el que te perdonó primero, el que te da todo y el que continuamente te extiende gracia, para aprender de Él la manera correcta de amar de hoy en adelante.


Oremos.


Oración:


Padre Celestial, gracias por mostrarnos el verdadero amor. Gracias porque nos perdonas infinitas veces, porque nos das sin esperar nada a cambio, y porque tu gracia sobreabunda donde nuestro pecado se encuentra. Queremos ser imitadoras de ti, de cómo sientes, cómo piensas, cómo hablas, cómo te conduces. Queremos sentarnos contigo todos los días y aprender tu forma de vida. Enséñanos la manera correcta de amar, Padre. En el nombre de Jesús, amén. 



PODCAST:



Podcast F.I.T. Fe, Intención y Transformación

¿Ya escuchaste estos episodios en mi NUEVO Podcast F.I.T. - Fe, Intención y Transformación?


Si prefieres escuchar a leer, dale clic a tu plataforma de podcasts favorita, SUSCRÍBETE para que todos los días de lunes a viernes puedas escuchar los devocionales.


Ah, y un favor más: por favor dale un rating de al menos 5 estrellas al podcast para que las plataformas puedan mostrarlo a más personas.


¡Gracias!




Artículos relacionados:


👉 Únete Aquí a nuestro chat GRATIS en WhatsApp; recibirás todos los devocionales de lunes a viernes y tendrás un espacio donde solicitar oración.


Comments


bottom of page