¿Qué pasa cuando el dinero ya no puede darte seguridad? Los 7 negativos que confirman que Dios nunca te abandonará
- Melissa Fortín

- 16 hours ago
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Lectura: Hebreos 13:5-6, traducido de la Versión Amplificada
Que su carácter [su esencia moral, su naturaleza interior] esté libre del amor al dinero [rechacen la avaricia y sean éticos en sus finanzas], estando satisfechos con lo que tienen; porque Él ha dicho:
«Nunca [bajo ninguna circunstancia] te abandonaré [ni renunciaré a ti, ni te dejaré sin apoyo; de ninguna manera te dejaré indefenso], ni te desampararé, ni te fallaré, ni aflojaré mi mano sobre ti [¡ciertamente no!]».
Así que recibimos consuelo, cobramos ánimo y decimos con confianza:
«El Señor es quien me ayuda [en tiempos de necesidad]; no tendré miedo.¿Qué podrá hacerme el ser humano?».
“Mamá, don’t let go!”
“Mamá, don’t let go!”, me decía mi hijo de 6 años el fin de semana que estábamos en la piscina de nuestra comunidad.
Mi hijo ha cursado dos años de clases de natación, pero aún no se siente seguro en la piscina. Y, a pesar de que la piscina solo mide 3 pies y 6 pulgadas de hondo (es decir, le llega a la nariz), cada vez que no toca el suelo se asusta, se desespera y piensa que se va a hundir.
Papá y yo le hemos explicado que estamos a su lado y que jamás lo dejaremos hundirse o ahogarse, pero, para él, la seguridad es tocarnos, sentirnos o poder plantar sus pies firmemente en el suelo.
Como padres, queremos que tenga la seguridad necesaria para poder nadar solo y ser independiente en el agua, especialmente cuando hay más niños y la cosa se pone turbia.
En esta etapa hemos aprendido que eso solo se consigue si estamos a su lado, protegiéndolo y dándole seguridad.
¿No es eso lo mismo que hace Dios con nosotras?
En el episodio de hoy hablaremos de una promesa que Dios hizo hace muchos años y que aún hoy se mantiene para siempre: Dios nunca te abandonará.
¿Cuánto dinero necesitas para sentirte segura?
¿Cuánto dinero tienes que tener en tu cuenta bancaria para sentirte segura?
Piénsalo. No quiero que seas irracional (o sea, no me digas 30 millones de dólares).
Quiero que pienses en tus gastos esenciales mensuales: en lo que necesitas para pagar la renta o la cuota de la casa, el carro, el supermercado, la escuela o la universidad, la gasolina, las medicinas y los doctores, las utilidades como el agua y la energía eléctrica, los seguros y tus necesidades personales.
¿Cuántos meses de presupuesto tendrías que tener en el banco para dormir en paz por la noche?
La recomendación más común de los asesores financieros es mantener entre 3 y 6 meses de gastos esenciales.
Es decir, si tus gastos esenciales del mes son de $4,000, tu fondo debería oscilar entre $12,000 y $24,000.
¿Te suena imposible?
Para muchas personas lo es. Aunque, si escuchas el show de Dave Ramsey (un asesor financiero), te contará miles de testimonios de gente que lo ha logrado con mucha disciplina y sacrificio personal.
Digamos que eres una de esas personas y logras acumular los $24,000 en tu cuenta bancaria.
Por fin te sientes segura. Si pierdes tu trabajo, tienes 6 meses para buscar otro con tranquilidad porque tienes ese colchoncito en el banco que te mantendrá cómoda por un tiempo.
Pero ¿qué pasa si, al tercer mes de estar sin trabajo, hackean el banco y desaparece tu dinero?
¿Perdiste tu paz?
¿Perdiste tu seguridad?
En el nombre de Jesús, que nada de esto suceda en tu vida, ni hoy ni mañana.
Pero una vez uno de mis tíos nos dio un consejo muy valioso:
“Piensa en el what if, en el ‘¿qué pasaría?’. No para estresarte, sino para prepararte”.
Si alguien hackea el banco, no es culpa tuya. No hay forma en que puedas prepararte para eso. Es totalmente inesperado. Puede que recuperes tu dinero, pero ¿cuánto tiempo tardará?
El plan de Dios cuando tu seguridad se tambalea
Dios nos da un blueprint muy claro de cómo prepararnos para eso que nos mueve el piso cuando la cuenta bancaria se vacía o tambalea:
Versículo 5:
«Que su carácter [su esencia moral, su naturaleza interior] esté libre del amor al dinero [rechacen la avaricia y sean éticos en sus finanzas], estando satisfechos con lo que tienen».
“Melissa, pero yo no le tengo amor al dinero. Yo solo necesito cierta cantidad para poder sobrevivir”, me dirás.
Ese fue mi pensamiento por muchos años mientras mantuve mi negocio. En todo negocio, la meta es crecer más que el año anterior, pero, para mí, se volvió una carrera de mes a mes para ver cuánto más podía crecer.
No fui millonaria ni pude mantener mi casa sin ayuda de mi esposo en ningún momento con ese negocio, pero, en algún punto, lo que me movía a levantarme todas las mañanas y trabajar era ver crecer las ventas y esa cuenta.
Mi esencia moral, mi naturaleza interior, estaba buscando el más.
Aunque esa no era mi intención inicial, me contagié del amor al más: más dinero, más reconocimiento. Ya no estaba satisfecha con lo que tenía.
¿Te ha pasado?
Tal vez no con un negocio, pero sí en tu vida financiera personal.
La cultura nos enseña a querer siempre más
La cultura está diseñada para crear mujeres insatisfechas en todo sentido, pero especialmente en la parte material.
No puedes tener solo un bolso; necesitas dos o más.
No puedes tener solo un par de sandalias; las necesitas en varios colores.
No puedes quedarte con los siete pares de skinny jeans que tenías; ahora tienes que usar los baggy o wide leg.
Creo que todas hemos caído en la trampa del consumismo (y me atrevo a decir que mucho más si vives en Estados Unidos).
Amiga, todas caemos. Pero la clave está en reconocer cuando caemos. Reconocer la naturaleza que nos está llevando a tomar decisiones por amor al dinero o por amor al más, y luego renovar nuestros pensamientos y estar contentas, cualquiera que sea nuestra situación.
Filipenses 4:11-13, RVR1960, dice:
«No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece».
Pablo tuvo que aprenderlo: “he aprendido”.
El contentamiento fue una lección adquirida al experimentar tanto abundancia como necesidad y descubrir que su estabilidad no dependía de sus circunstancias, sino de Cristo.
Los 7 negativos que confirman que Dios nunca te abandonará
Pablo aprendió los 7 negativos que confirman la promesa de Dios.
Esta promesa se la había hecho Dios a Josué mucho tiempo antes.
Josué 1:5, RVR1960, dice:
«Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé».
Dios le dijo estas palabras a Josué cuando debía asumir el liderazgo después de la muerte de Moisés y conducir al pueblo hacia la Tierra Prometida. Dios no le prometió la ausencia de obstáculos, sino Su presencia constante frente a ellos.
Esta misma promesa es citada en
Hebreos 13:5 «No te desampararé, ni te dejaré».
El fundamento de nuestra tranquilidad no es cuánto tenemos guardado ni la ausencia de problemas, sino saber que Dios no nos soltará, no dejará de sostenernos y no nos abandonará.
Si lees el pasaje completo, notarás que Dios expresa siete declaraciones negativas para confirmar Su promesa:
Nunca te abandonaré.
Ni renunciaré a ti.
Ni te dejaré sin apoyo.
De ninguna manera te dejaré indefensa.
Ni te desampararé.
Ni te fallaré.
Ni aflojaré Mi mano sobre ti.
«Nunca [bajo ninguna circunstancia] te abandonaré [ni renunciaré a ti, ni te dejaré sin apoyo; de ninguna manera te dejaré indefenso], ni te desampararé, ni te fallaré, ni aflojaré mi mano sobre ti [¡ciertamente no!]».
Una promesa que permanece para siempre
Dios mantiene Sus promesas.
La promesa inicial fue dada a Josué aproximadamente 1,450 años antes de la carta a los Hebreos. Y, si te vas más atrás, Dios ya había dado esta promesa en Deuteronomio 31:6 por medio de Moisés para el pueblo de Israel:
«Esfuércense y cobren ánimo; no teman, ni tengan miedo de ellos, porque el Señor tu Dios es el que va contigo. No te dejará, ni te desamparará».
Amiga, no dejes que tu fundamento sea lo que hay o no hay en tu cuenta bancaria. No dejes que el amor al dinero te consuma ni que te robe el sueño.
Dios no te ha soltado ni te soltará jamás. Sus promesas duran hasta la eternidad.
Si la historia de Moisés, Josué y ahora los hebreos te suena muy lejana, piensa en tu propia vida.
¿Te ha salvado Dios alguna vez?
¿Ha venido a tu rescate aun cuando todo se veía imposible?
Si lo hizo una vez, ¿no crees que lo hará una y otra vez?
Dios no se contradice en Su Palabra, y la primera parte de este pasaje dice:
NUNCA, bajo ninguna circunstancia.
Dios nunca aflojará Su agarre sobre ti
Cuando mi hijo finalmente pudo calmarse fue cuando papá y yo le prometimos que nunca íbamos a aflojar nuestro agarre, que lo mantendríamos cerca y que nuestros ojos siempre estarían puestos en él para que no se hundiera en el agua.
Quiero que hoy tú sientas ese agarre de Dios.
Te tiene cerca, a Su lado, abrazada y segura. No hay ningún otro lugar ni hay 30 millones de dólares en el banco que puedan darte la seguridad que tienes mientras estás en Sus brazos, debajo de Sus alas, cerquita de Su pecho.
Dios nunca te abandonará.
Así que hoy recibe consuelo, cobra ánimo y di con confianza:
«El Señor es quien me ayuda [en tiempos de necesidad]; no tendré miedo.¿Qué podrá hacerme el ser humano?».
Canción para nuestra oración
Para nuestra oración de hoy, te dejo esta canción:
PODCAST:

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