Cómo decir la verdad con amor: una cualidad de una verdadera líder – Parte 3 de 3
- Melissa Fortín
- 4 days ago
- 7 min read

Lectura: Efesios 4:12-16
12 Así preparó a los del pueblo santo para un trabajo de servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo 13 hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez de Cristo. 14 Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. 15 Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. 16 Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.
Es el momento de la verdad.
Pero no te preocupes, aquí solo estamos mi voz, tus pensamientos y Dios. Nadie más escucha.
¿Le has puesto el cuerno a alguien o conoces a alguien que lo haya hecho?
Te confieso que hubo una vez en mi vida en la que le puse el cuerno a un novio. Él no se lo merecía (la verdad es que nadie se lo merece nunca), y yo caí en las mentiras y los engaños del diablo y me propuse vivir la vida loca.
Muchas de mis amigas en aquel tiempo me decían que “lo que pasó, pasó” y ya estuvo, que me olvidara de ello.
Pero hubo una de ellas que se acercó a mí y me dijo algo parecido a esto (no recuerdo sus palabras exactas):
“Tu novio no se merece esto. Creo que deberías confesarlo y, si ya no lo quieres, tienes que dejarlo”.
Por supuesto, no me gustaron sus palabras y me enojé con ella. Pero esas palabras hicieron mella en mi corazón y provocaron un remolino de emociones y culpa.
En el episodio de hoy estaremos hablando de cómo una verdadera líder dice la verdad con amor, aunque la verdad duela, aunque sea difícil y aunque la otra persona no la quiera escuchar.
Quédate para saber cómo termina la historia.
La amiga que tuvo la valentía de decirme la verdad
No pasaron ni dos semanas cuando le confesé la verdad a mi novio. Aunque me perdonó y decidió darme otra oportunidad, la relación nunca volvió a ser igual y terminó poco después.
Por mucho tiempo viví con ese sentimiento de culpa y no me perdonaba. Años después, Dios me permitió cerrar el ciclo y pude tener paz en mi corazón.
Pero la parte que quiero que recuerdes aquí es la valentía que tuvo esta amiga para decirme la verdad.
Ella no era amiga de mi novio; era amiga mía. No tenía nada que ganar al decirme la verdad. De hecho, todo lo contrario: tenía todas las de perder. Pero, aun así, decidió permanecer firme en lo que ella consideraba verdadero y justo, y sacarme del engaño en el que yo estaba viviendo.
¿Qué hubieras hecho tú?
¿Serías la amiga que dice: “Es su vida, que haga lo que quiera”?
¿O serías la amiga que dice la verdad con amor?
Dos maneras equivocadas de enfrentar la verdad
En la comunidad de mujeres latinas me he dado cuenta de que usualmente hay dos tipos de mujeres:
Las que evitan las conversaciones difíciles para “mantener la paz”.
Las que utilizan la verdad como una excusa para hablar con dureza.
El modelo de Cristo une ambas cosas.
Jesús nos llama a decir la verdad, no a evitar las conversaciones difíciles, pero también nos llama a hacerlo con amor.
Cómo decir la verdad con amor según la Biblia
Aprender cómo decir la verdad con amor requiere más que escoger las palabras correctas. También exige examinar las intenciones de nuestro corazón. La meta no es demostrar que tenemos la razón, sino ayudar a la otra persona a crecer y acercarse a Cristo.
Miremos lo que dice 1 Corintios 13:4-8:
4 Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, 5 ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; 6 es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. 7 Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. 8 El amor jamás dejará de existir.
Eso quiere decir que, si vas a hablar la verdad con amor, estás dispuesta a soportar la respuesta que venga.
Significa hacerlo por el bien de la otra persona y no porque quieres “tener la razón”. No vas a actuar con orgullo, pensando: “Yo nunca haría eso”. No te vas a enojar porque la otra persona no responda como esperabas. Vas a sufrir con esa persona, vas a tenerle paciencia y vas a permanecer a su lado hasta que Dios haga la transformación de corazón que esa persona necesita.
Difícil, ¿cierto? Pero no imposible a través de Cristo.
Si quieres ser una verdadera líder, tienes que saber decir la verdad y tienes que decirla con amor.
Cuando tuve que dejar mi orgullo a un lado
Hace unos años, en uno de mis trabajos, tenía a mi cargo a una persona que se encargaba de elaborar los diseños del producto que vendíamos.
Después de varios años trabajando juntos, comenzaron a surgir ciertos problemas de comunicación entre nosotros. Él quería una cosa, yo necesitaba otra, y así se fueron creando riñas y discusiones.
Mira los versículos 15 y 16:
15 Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. 16 Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.
Yo sabía que en algunas cosas tenía la razón, pero también sabía que, en otras, él tenía la razón.
Finalmente, contra todo mi orgullo y mi creencia errónea de “yo soy la jefa”, decidí llevar los problemas a la oficina de Recursos Humanos para que alguien actuara como árbitro y pudiéramos resolver pacíficamente nuestras diferencias.
Gracias a Dios, así fue.
Pudimos hablar de forma civilizada, expusimos cómo nos sentíamos y cuál era nuestro fin. La nube negra de discordia se fue y pude ver a esta persona nuevamente como un ser humano, con sentimientos, emociones y todo lo que nos hace quienes somos.
Dios me quitó el velo del enojo y del orgullo, y pude verlo como un hijo de Dios.
Cuando dices la verdad, ¿lo haces para ayudar a la otra persona a crecer o solamente para demostrar que tienes razón?
El fin último de decir la verdad no es alimentar nuestro orgullo, justificarnos ni hacer sentir mal a la otra persona. Lo hacemos porque somos parte de un cuerpo cuya cabeza es Cristo, y todo lo que hacemos debe ayudarnos a crecer hacia la cabeza, hacia Cristo.
El versículo 16 dice:
16 Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.
Si queremos que nuestras relaciones, nuestras empresas y nuestras familias crezcan, tenemos que aprender a decir la verdad con amor. El cuerpo crece cuando cada persona ocupa su lugar y cumple su función.
Nuestra misión no es destruir a nadie. Nuestra misión es edificar y guiar a esa persona nuevamente hacia la cabeza, que es Cristo.
¿Quién necesita escuchar la verdad con amor?
Quiero que pienses en eso que Dios está poniendo hoy en tu corazón.
Tal vez eres tú misma quien necesita ver la verdad. Tal vez estás viviendo engañada respecto a alguna manera de vivir o algún comportamiento que estás justificando.
O tal vez tengas una amiga o un hijo que necesita escuchar la verdad con amor.
¿Cómo puedes prepararte para decir esa verdad sin palabras hirientes, sin orgullo y siguiendo los pasos de 1 Corintios 13?
Decir la verdad puede costarte una relación
Decir la verdad con amor no es fácil. El diablo intentará convencerte de que no lo hagas porque perderás credibilidad o la relación que tienes con esa persona.
Y sí, puede que pierdas esa relación. Pero, cuando lo haces con amor, el amor nunca deja de existir.
Yo me enojé mucho con mi amiga cuando me dijo la verdad. Pero, tiempo después, nos reconciliamos y Dios restauró todo, incluyendo mi corazón.
¿Cómo puedes preparar tu corazón para las posibles respuestas de esa persona?
Tómate un tiempo para sentarte a solas con Dios, escuchar lo que quiere decirte y reflexionar en Su Palabra.
Y, si mi consejo te vale, lo que te diga que hagas, obedécelo de inmediato. No lo dejes para más tarde. No seamos como Jonás, a quien terminó tragándose un pez por no obedecer.
Oremos.
Oración:
Padre Celestial, gracias por tu amor infinito y puro hacia nosotras. Gracias porque eres el Buen Pastor, que no nos castiga sino que con voz tierna, dulce y tu vara y callado nos traes gentilmente hacia ti cuando nos desviamos. Gracias porque tu todo lo soportas, todo lo crees, eres bondadoso, no guardas registro de nuestros errores y nos esperas pacientemente hasta que regresamos a tus brazos. Ayúdanos a liderar nuestras familias, trabajos y comunidades en amor, en Tu verdad. Ayúdanos a ser firmes pero gentiles, pensando siempre en que la meta principal es acercarnos más a ti. Quita todo orgullo de nosotras y ayúdanos a aceptar cuando nos dicen la verdad, aún cuando no sea en amor. En el nombre de Jesús, Amén.
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