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Cómo convertirte en la mujer que Dios te llamó a ser según Proverbios 31

Mujer leyendo Proverbios 31 para convertirse en la mujer que Dios la llamó a ser


Lectura: Proverbios 31:25-30


25 Está revestida de fortaleza y dignidad; mira hacia el futuro con confianza, sin temor a lo que pueda suceder.

26 Habla con sabiduría, y sus enseñanzas están llenas de bondad y amor.

27 Está atenta al bienestar de su familia y no vive en la ociosidad.

28 Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada; su esposo también la elogia.

29 Él declara: «Muchas mujeres han actuado admirablemente, pero tú las superas a todas».

30 El encanto puede engañar y la belleza exterior es pasajera, pero la mujer que honra y teme reverentemente al Señor será verdaderamente elogiada.


Introducción


Cuando en la iglesia en la que yo crecí me hablaban sobre la mujer de Proverbios 31, yo pensaba en una mujer aburrida y sobre todo fea. ¡Es en serio!


¿Sabes por qué? Porque las personas que me lo decían se enfocaban demasiado en el versículo 30, que dice: “Vana es la hermosura”. Entonces, en mi mente, eso se traducía así: “No te arregles ni te preocupes por verte bonita, porque de nada sirve”.


Luego, sentía que era una larga lista de “cosas por hacer” y que si no las hacía jamás sería una mujer virtuosa.


Pero hoy, después de volver a leer estos versículos y estudiar su contexto, su historia y los comentarios de varios teólogos, entiendo algo completamente diferente.


Estos versículos no describen a una mujer perfecta. Describen el carácter que Dios forma progresivamente en una mujer que le ama, le honra y camina en Su sabiduría.


Quédate, porque hoy quiero mostrarte que Proverbios 31 no es una lista diseñada para condenarte, sino una invitación a convertirte en la mujer que Dios te llamó a ser.




Proverbios 31 no es una lista de cosas imposibles


Mi tendencia natural es complacer a las personas. Y si a mí me das una lista de cosas por hacer, no voy a descansar hasta completarla, hacerla bien y dar la milla extra.


Me gusta terminar lo que inicio, me gusta hacerlo bien y me gusta que reconozcan mi esfuerzo. 


Cuando leía Proverbios 31, encontraba tantas responsabilidades que no parecían aplicarse a mi vida o que simplemente se sentían inalcanzables.


Veamos, en resumen, cómo se describe a esta mujer:


Ama a su esposo y procura su bienestar. Trabaja con diligencia, administra sabiamente los recursos de su hogar y considera cuidadosamente sus decisiones. Se prepara con fortaleza, piensa en el futuro y responde a las necesidades de su familia.


También sirve al necesitado, utiliza sus talentos para producir, enseñar y emprender, y no desperdicia las oportunidades que Dios pone en sus manos. Habla con sabiduría y bondad, y su vida deja una huella tan profunda que sus hijos la llaman bienaventurada y su esposo la honra.


Pero su valor no está solamente en todo lo que hace. La fortaleza, la dignidad y la sabiduría que vemos por fuera nacen de lo que Dios ha formado dentro de ella.

Una mujer virtuosa también es una mujer fuerte


¿Te identificaste con alguna o varias de las características de esta mujer?


Yo sí. Y estoy más que segura que tú también.


No he conocido a ninguna mujer en mi círculo que no sea fuerte, capaz, valiente y poderosa en Dios.


Es más, ¿sabías que la palabra hebrea traducida como “virtuosa” es chayil? Esta palabra comunica fuerza, capacidad, valentía y poder.


Su mejor vestimenta es la fortaleza y la dignidad


Mujer de Proverbios 31 vestida de fortaleza y dignidad

¿Te ha pasado que, a medida que pasan los años, te importa un poco menos cómo te ves por fuera?


No quiero decir con esto que te dejaste de arreglar, o que ya no te importa cuidar tu cuerpo. Eso es ser buena administradora de tu salud.


Me refiero a cosas sencillas como por ejemplo:


Antes, yo no podía salir ni al supermercado si no me arreglaba y maquillaba.

Jamás me ibas a encontrar en chanclas, con el pelo desarreglado o sin las uñas hechas. Para mí, eso era fatal. ¡La muerte!


Pero ahora he descubierto que me importa más no llevar una cara de amargada que llevar una cara perfectamente maquillada. ¡LOL!


La mujer de Proverbios 31 está vestida de fortaleza y dignidad. Lo que estos versículos señalan es su carácter más que lo que usa por fuera. 

Aunque atiende las necesidades materiales de su familia, su identidad no depende de lo que tiene en el clóset ni de cómo luce exteriormente. Su mejor vestimenta es la fortaleza interior y el honor con el que vive.


La sabiduría también se escucha en la manera de hablar


Yo he sido una mujer muy directa, tan directa que mi lengua me ha metido en problemas muchas veces. Por imprudencia o por falta de tacto. Todavía me da cringe cuando recuerdo algunas de las veces que metí la pata por tener la lengua demasiado floja.


El versículo 26 dice que esta mujer habla con sabiduría y bondad. Esto me recuerda que no basta con decir algo correcto; también importa la manera en que lo decimos. Su sabiduría no es fría, hiriente, controladora ni manipuladora. Su enseñanza nace de un corazón lleno de amor. 


Esta mujer no es reconocida solamente por ser una empresaria exitosa, preparar las loncheras más lindas, organizar fiestas impecables o tener las redes sociales más populares. Es reconocida, sobre todo, porque de su boca salen sabiduría y bondad.


Ser diligente no significa vivir agotada


Oiga… pero si esta mujer no pierde el tiempo, ¿quiere decir que tampoco descansa?


Yo casi nunca descanso. Es una de mis debilidades. Es algo que estoy trabajando con Dios.


La Biblia no condena el descanso; condena la negligencia y la irresponsabilidad. Este versículo no enseña que una mujer virtuosa debe mantenerse ocupada hasta agotarse. Enseña que vive con atención, diligencia y responsabilidad.


¡Uff… punzada directa al corazón!


El secreto de la mujer de Proverbios 31


El secreto detrás de todas estas cualidades, y la clave para convertirte en la mujer que Dios te llamó a ser, aparece en el versículo 30: temer al Señor.


El encanto puede proyectar una imagen que no refleja el verdadero carácter de una persona, mientras que la belleza física inevitablemente cambia con el tiempo. El pasaje no afirma que la belleza sea mala; enseña que es insuficiente y temporal.


Temer al Señor no significa vivir aterrorizada por Dios ni por lo que Él pueda hacer. Significa reconocer Su autoridad, caminar en obediencia, cultivar una relación verdadera con Él y ordenar tu vida conforme a Su sabiduría. 


Dos detalles que cambian nuestra manera de leer Proverbios 31


Hay dos cosas curiosas en el libro de Proverbios.


Primero:


El libro de Proverbios comienza declarando que “el temor del Señor es el principio de la sabiduría” y termina mostrándonos cómo luce esa sabiduría cuando se hace visible en la vida cotidiana de una mujer.


Qué tierno, dulce y encantador es Dios que piensa así en nosotras. ¿No crees?


Segundo:


Proverbios 31 comienza con las enseñanzas que la madre del rey Lemuel le dio a su hijo. En los versículos 10-31, ella le describe la clase de mujer que debía buscar, valorar y honrar como esposa. 


Esto no significa que Lemuel estuviera exento de vivir como un hombre ejemplar ni que solamente la mujer tuviera que cumplir ciertos requisitos. El pasaje también le enseñaba a reconocer, valorar y honrar el carácter de una mujer temerosa de Dios. 


En los versículos 28 y 29, cuando su esposo dice que ella supera a todas las demás, no está realizando literalmente una comparación objetiva entre todas las mujeres. Es la expresión amorosa de alguien que considera que tiene “la mejor esposa”. Sus palabras la animan, recompensan y fortalecen.


Tu relación con Dios es la raíz; tu carácter es el fruto


Mujer buscando a Dios en oración y estudiando la Biblia

Al estudiar este capítulo nuevamente, me doy cuenta de que Proverbios 31 no es una lista de imposibles diseñada para compararme, condenarme o avergonzarme. Es un retrato poético de lo que el temor de Dios produce progresivamente en la vida de una mujer:


Fortaleza.

Dignidad.

Sabiduría.

Bondad.

Diligencia.

Y una influencia digna de reconocimiento.


Amiga, tu valor no comienza con todo lo que has logrado ni depende de todo lo que todavía te falta por hacer. Tus acciones virtuosas no son la raíz de tu identidad; son el fruto de quién eres y de lo que Dios está formando en ti.


¿Cómo puedes convertirte en la mujer que Dios te llamó a ser?


Buscándolo a Él.


No necesitas comenzar intentando hacerlo todo. Comienza sentándote a Sus pies, escuchando Su Palabra y permitiéndole transformar tu corazón.


Tu relación con Dios es la raíz. La fortaleza, la dignidad, la sabiduría, la bondad y la diligencia serán el fruto.

Oración:


Padre Celestial, gracias por habernos creado en el jardín. Gracias por habernos hecho mujeres. Gracias porque nos conectaste directamente a la fuente de nuestra esencia: Tú mismo y que sin Ti no podemos hacer nada ni encontrarle sentido a la vida. Gracias porque nos has provisto de una guía que nos permite saber qué y cómo y no tenemos que andar perdidas adivinando. Gracias porque no tenemos que hacerlo en nuestras propias fuerzas, porque sabes qeu fallamos y nos culpamos y vivimos con decepción y angustia, pero tú eres quien produce el fruto en nosotras. Ayúdanos a permanecer ancladas en ti, que nuestras raíces se aferren a ti para poder servir a nuestra familia y quienes nos rodean con amor, paz, paciencia, gentileza, ternura, dominio propio. En el nombre de Jesús, Amén.



PODCAST:



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