Cómo confiar en Dios cuando crees que tu plan es mejor
- Melissa Fortín

- Jul 7
- 5 min read

Lectura: Proverbios 3:5-6
5 Confía en el Señor con todo tu corazón y no dependas de tu propio entendimiento [ni de tu propia percepción o discernimiento].
6 Reconócelo [búscalo, conócelo y sométete a Él] en todos tus caminos, y Él hará rectos y allanará tus senderos [quitando los obstáculos que bloquean tu camino].
“Estaba matando de hambre a mi cuerpo buscando un ‘look’ específico.”
Pensé que sabía más que Dios.
Y casi me cuesta la vida.
Llegué a pesar apenas 117 libras.
Pasé una Semana Santa completa hospitalizada.
Los médicos no sabían qué tenía.
Todo porque pensé que mi plan era mejor que el de Dios.
Si alguna vez has pensado que tú sabes cuál es el mejor camino para tu vida, este episodio es para ti.
Cuando pensé que sabía más que Dios
A principios del 2018, mi esposo, mi hijo de 7 meses y yo estábamos en Honduras esperando nuestro cambio de estatus a la residencia estadounidense.
Como yo no podía trabajar, decidí que ese año iba a comenzar a cuidar mi cuerpo, meterme al gym y comer mejor.
Me metí a un gimnasio al que mi mamá iba cuando vivía en la ciudad y me propuse hacer 1 hora de aeróbicos y 1 hora de pesas.
Después de unos 3 meses de hacerlo sola y no ver ningún resultado, decidí contratar una coach. Mi coach me enseñó cuáles ejercicios hacer y lo más importante, cuanto y cuáles comidas debía comer.
Durante varios meses seguí exactamente el plan.

¿Por qué nos cuesta tanto confiar en Dios?
¿Le confiarías tus finanzas a un desconocido?
Claro que no.
Primero quieres conocer su carácter, su experiencia y comprobar que realmente busca tu bienestar.
Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto confiar en Dios, cuyo carácter nunca ha fallado?
Primero, debes establecer una relación que te permita conocer a la persona. Saber cuáles son sus valores, principios, evidencia de sus comportamientos, si es responsable o no, si tiene experiencia, si tiene la intención de ayudarte o de engañarte.
Salomón nos pide en estos versos que confiemos en el Señor con todo nuestro corazón.
Cuando Salomón habla del corazón, no se refiere solo a las emociones. En hebreo significa lo más profundo de nuestro ser: nuestra mente, nuestros pensamientos y nuestras decisiones.
El hombre más sabio del mundo te está diciendo que puedes confiar en el Señor. De hecho, otras traducciones hablan de Jehovah que significa “el que existe”. No hay nadie que haya creado a Dios, Él nos creó a nosotras, por ende, ¿en quien mejor que Él podemos poner nuestra confianza?
La mentira que cambió mi vida
Me auto diagnostiqué gordura extrema y me prescribí menos calorías.
Nadie me lo dijo.
Yo misma me convencí.
Lo que sucedió no fue nada bonito ni placentero. Comencé a mostrar una alergia en mis piernas que jamás había visto. Luego, dolores de estómago terribles que tenía que dormirme para menguar el dolor.
Mi peso comenzó a bajar (y extrañamente esto me hacía felíz). Mi talla era cero. Y extrañamente, esto me hacía felíz a pesar de que no me veía bien ni estaba saludable.
Mi cuerpo entró en un estado de shock, que detonó dolores de estómago aún más fuertes. Esto me llevó a pasar una semana santa entera en el hospital con visitas de varios médicos que no sabían lo que me pasaba.
Estaba matando de hambre a mi cuerpo buscando un “look” específico.
El verdadero problema nunca fue mi enfermedad
Los médicos finalmente encontraron una enfermedad extremadamente rara.
Pero el problema no había empezado en mi sangre.
Había empezado en mi corazón.
No podía comer porque todo me causaba un dolor insoportable. Llegué a pesar apenas 117 libras. Mi cuerpo estaba completamente quebrantado.
Pero ¿sabes cuál fue mi verdadero problema?
No fue una enfermedad rara. Fue creer que mi criterio era mejor que el de las personas que Dios había puesto para ayudarme.
Y eso mismo fue lo que le pasó a Eva.
“no dependas de tu propio entendimiento [ni de tu propia percepción o discernimiento].”
Eso nos aconseja Salomón.
Ese día entendí que el problema nunca fue la comida.
Ni el gimnasio.
Ni mi cuerpo.
El problema fue creer que yo sabía más.
Dejé de confiar en el plan que alguien con experiencia había diseñado para mí y decidí escribir mi propio plan.
¿Te suena conocido? Eso mismo hacemos muchas veces con Dios.
La misma mentira que creyó Eva
Desde el principio, el enemigo ha usado la misma mentira: “Dios no sabe lo que hace, tú sabes mejor”.
Yo me la creí con mi cuerpo. Tal vez tú te la estés creyendo en tu matrimonio, en tus finanzas, en tu trabajo o en una decisión que estás a punto de tomar.
Pero amiga, nadie más que Dios sabe mejor.
Solo Dios puede enderezar tus caminos y quitar los obstáculos que te impiden cumplir el propósito para el cual fuiste creada.
Cómo confiar en Dios

Hoy, con 146 libras y grasa corporal extra gracias a la perimenopausia, puedo decir que tengo más claro el plan y el panorama gracias a la experiencia vivida y especialmente a mi Padre Celestial que estuvo conmigo iluminando mi camino siempre.
No lo sé todo, ni nunca lo sabré. Pero si conozco “al que existe”, a Jehovah, al que lo sabe todo.
Salomón nos llama a que en todos nuestros caminos le reconozcamos. No solo en algunos.
No solo en tus finanzas.
No solo en la iglesia a la que vas.
No solo en cómo escoger tu trabajo.
En todo.
Confía en Dios en cada área de tu vida
En lo que ves en la TV, en lo que escuchas, en la ropa que te viste, en el programa de nutrición y fitness que sigues, en las conversaciones que tienes. En todo.
Cuando le reconoces y le confías, El Gran Yo Soy te guía y te protege hacia tus mejores intereses en servicio a otros. Él es quien pone el pavimento hacia la paz y satisfacción de tu vida y en la vida venidera.
Lo que Dios me enseñó después de casi perder mi salud
Hoy puedo decir algo que jamás imaginé decir.
No cambiaría esa experiencia.
Porque fue ahí donde aprendí que Dios siempre sabe más que yo.
Ese día entendí que casi mato de hambre a mi cuerpo buscando un ‘look’.
Pero Dios usó esa experiencia para alimentar mi alma y enseñarme que Él siempre sabe más que yo.
Oremos.
Oración:
Gracias Padre Celestial porque podemos confiar en ti al 100%. Gracias porque no hay un rastro de duda, ni una mala experiencia, ni un “bad review” de tu carácter, ni tu persona, ni tu corazón, eso no es posible. Gracias porque cuando andamos perdidas, tú eres quien nos guía y nos da la luz a nuestros pies. También te agradecemos por todas las circunstancias que nos has permitido atravesar, que nos han enseñado en quien confiar y en quien no, y esto nos ha moldeado el carácter y desarrollado frutos de tu Espíritu dentro de nosotros. Te pedimos tu guía contínua, que entreguemos todos nuestros planes a ti y esperemos en Ti. En el nombre de Jesús. Amen.
PODCAST:

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