Cuando Todo se Derrumba: ¿Cuál es tu Aunque?
- Melissa Fortín

- 5 hours ago
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Lectura: Habacuc 3:17-19
¿Cuál es tu “AUNQUE”?
¿Qué es eso que todavía no tienes… pero anhelas profundamente y le has pedido a Dios una y otra vez? ¿Cuál es tu aunque?
Hay cosas que no tenemos, pero que con tiempo, esfuerzo y paciencia probablemente podremos conseguir:otro trabajo, una refrigeradora nueva, un carro que no se arruine tanto, quizá hasta una casa.
Pero luego están esas otras cosas que tenemos que entregar por completo a Dios. Cosas que, aunque trabajemos “como burros”, sabemos que no podemos controlar por nosotras mismas:
paz en el mundo
el fin de una guerra
hijos que tomen buenas decisiones
un matrimonio restaurado
la cura para el cáncer
sanar un corazón roto
respuestas que simplemente no llegan
Hoy quiero que pienses en una de esas espinas que te está pinchando y que tú no puedes resolver.
Ahora piensa:
¿Cómo reaccionas mientras esperas?
¿Cómo respondes cuando Dios guarda silencio?
¿Tienes paz AUNQUE no tienes eso que tanto has pedido?
¿Tienes gozo AUNQUE Dios aún no te ha contestado?
El contexto de Habacuc
El libro de Habakkuk fue escrito durante uno de los tiempos más oscuros y confusos de Judea, justo antes de que Babilonia invadiera Jerusalén.
El profeta Habacuc estaba luchando con una pregunta que aún nos hacemos hoy:
“Señor, ¿por qué permites la maldad y el sufrimiento?”
Si lees todo el libro (es súper cortito), notarás que es casi una conversación entre Habacuc y Dios:
Habacuc se queja de la injusticia en Judea.
Dios le responde que juzgará a Judea usando a Babilonia.
Habacuc se sorprende porque Babilonia es aún peor.
Dios le explica que el justo debe vivir por fe y confiar en Sus tiempos.
Habacuc termina alabando y confiando en Dios, aunque no todas sus preguntas fueron contestadas.
El capítulo 3 es el final de esa conversación. No es el final perfecto que Habacuc esperaba. Pero sí es el momento donde decide confiar.
“Aunque la higuera no florezca…”
“Aunque la higuera no florezca ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo y los campos no produzcan alimentos; aunque en el redil no haya ovejas ni vaca alguna en los establos…”— Habacuc 3:17
Estas no eran cosas de “lujo” en Judea.Eran su comida, su seguridad, su estabilidad económica y su futuro.
Habacuc está describiendo:
colapso económico
sequía
hambre
pérdida
incertidumbre total
Todo aquello de lo que dependían estaba fallando.
Y cuando Habacuc le pide ayuda a Dios, la respuesta parece aún peor: Dios traerá a Babilonia. Un reino más violento y más malvado.
En términos modernos sería algo como:
“Dios, no tengo trabajo, no tengo dinero, estoy enferma, no tengo ahorros… ayúdame.”
Y Dios responde:
“No te preocupes. Voy a mandar el COVID.”
¡¿Quéeeee?! 😩
La respuesta inesperada de Habacuc
Y aun así, Habacuc responde:
“Con todo, yo me alegraré en el Señor; me regocijaré en Dios mi Salvador.”— Habacuc 3:18
Sinceramente… ¿le responderías así a Dios?
Porque yo probablemente escogería quejarme de aquí hasta la muralla China. Luego viviría amargada varios días… o meses… o años… hasta finalmente recordar la fidelidad de Dios y quebrantarme delante de Él.
Pero Habacuc hace algo diferente.
Él decide confiar ANTES de ver la solución.
¿Qué significa “regocijarse en el Señor”?
Regocijarse en el Señor no significa:
negar tu dolor
fingir que todo está bien
“pensar positivo”
ignorar la realidad
Significa que tu verdadera:
confianza
esperanza
estabilidad
satisfacción
están en QUIÉN DIOS ES y no en tu circunstancia temporal.
Es recordar Su fidelidad. Es confiar en Su salvación. Es alabarlo aun cuando no entiendes nada. Es anclar tus emociones en una verdad eterna y no en condiciones temporales.
Mira tu propia línea de tiempo
Piensa por un momento:
¿Estabas mal antes del COVID?
¿Te fue peor durante el COVID?
¿Cómo estás hoy?
¿Sigues aquí?
Analiza tu propia historia desde que naciste hasta hoy.
Te prometo que encontrarás algo: Dios ha sido fiel desde el principio.
Tal vez no respondió todo como tú querías.Tal vez no removió todas las montañas.Pero sí te sostuvo mientras caminabas sobre ellas.
“Me hace caminar por las alturas”
“El Señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas.”— Habacuc 3:19
Esta imagen era muy poderosa para Israel.
Los venados de montaña pueden caminar sobre riscos peligrosos sin caer. Son ágiles, estables y saben exactamente dónde poner cada pata.
Habacuc está diciendo:
“Dios quizás no quite la montaña…pero me fortalecerá para caminar sobre ella.”
Hoy…
Si hoy te sientes sobre un risco…alábale.
Agradécele. Confía en Él.
Confía en que Él guiará cada paso para que no caigas.Confía en que Él maneja los tiempos, los resultados y las soluciones.
Tu trabajo no es saber cómo termina la montaña.Tu trabajo es poner un pie delante del otro donde Él está alumbrando.
La forma y el final del camino los determina Él.
Oremos
Padre Santo, gracias por tu infinita paciencia con nosotras. Gracias porque aun cuando nos quejamos, nos enojamos o nos amargamos, Tú no nos abandonas y sabes exactamente lo que estás haciendo.
Gracias porque para esas montañas que nosotras no podemos mover, Tú ya tienes un plan perfectamente diseñado y nada te toma por sorpresa.
Gracias porque sabes exactamente dónde inicia y dónde termina este proceso, y no nos has dado la carga de tener que entenderlo todo.
Ayúdanos a confiar en Ti. Ayúdanos a recordar tu fidelidad aun cuando no podamos verla claramente.Enséñanos a encontrar nuestra alegría en Ti y en nada más.
Recuérdanos diariamente que somos victoriosas porque Tú ya venciste el pecado y la muerte.
Te amamos, Padre.
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