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Suelta la Guitarra:aprende a escuchar antes de hablar

mujer tocando la guitarra frente a su sofá

Lectura: Santiago 1:19-20


Una reflexión cristiana sobre Santiago 1:19-20 y el llamado de Dios a ser prontas para oír, lentas para hablar y lentas para enojarnos.


Tuve dos abuelos que eran muy sabios. Algo que ambos tenían en común era que guardaban silencio muy seguido. Podían estar sentados con muchas personas y solo los veías escuchar y escuchar.


No sé si toda su vida fueron así. Pero ahora que los recuerdo, eso es lo que más se viene a mi mente. Creo que es porque Dios quiere enseñarme algo con su ejemplo.

Puedo inferir que ellos aprendieron a escuchar más que a hablar. A considerar el porqué detrás de las opiniones de los demás antes de emitir la propia.



Jesús también sabía escuchar


Jesús escuchando a las personas

Si te fijas en todas las historias de Jesús, Él también fue así. En lugar de responder con corrección inmediata (que muchos la necesitaban) respondía con preguntas que hacían a la otra persona pensar un poco más. Su respuesta siempre fue blanda, cordial, amable (aunque provocadora).


Si eres como yo, seguramente piensas dos veces antes de escribirle un correo electrónico a tu jefe. Especialmente si estás pidiéndole algo como un aumento de sueldo. O, si tienes que enviar información a un cliente, lo lees y lo relees. Practicas tú “sales pitch” muchas veces antes.


Si alguna vez fuiste al psicólogo o terapeuta, seguramente te diste cuenta de que su trabajo es escuchar más que hablar. No porque no quieran hablar (seguramente se muerden la lengua muchas veces) sino porque sin tomar nota de todo lo que tú dices, no pueden realmente ayudarte. Necesitan la información completa: lo que dices, lo que dices entre líneas, lo que dicen tus gestos, tu lenguaje corporal y lo que has dicho en comparación con lo que dijiste en la cita anterior.


Todo esto lo lleva a un análisis profundo antes de emitir su diagnóstico o seguir haciendo preguntas de entrevista motivacional.


Suelta la guitarra mujer


una Biblia y café

Esto es justamente lo que Santiago nos está pidiendo en este verso. ¡Suelta la guitarra mujer! Y, que aprendas a ponerte más tiempo los audífonos. Que cuando alguien esté hablando, pares las orejitas para escuchar y calles tus pensamientos que te dicen: “Di algo ahora. Arregla su situación. Emite tu opinión.”


Escuchar significa poner atención con mucho cuidado, pensando bien en lo que esa persona está diciendo, por qué lo está diciendo, cómo lo está diciendo. Es analizar dando siempre el beneficio de la duda sin que tu opinión personal tome el estrellato de la conversación.


Luego, dice que escojas con sumo cuidado las palabras que vas a hablar. Que sean palabras suaves, llenas de amor, con paciencia, reflectivas y llenas de perdón. Que seas lenta para enojarte.


Cuando somos de mecha corta


Yo no soy nada lenta para enojarme. En Honduras le llamamos “mecha corta” a las personas como yo. Soy culpable de no escuchar atentamente a mis hijos antes de darles una instrucción o un regaño. Creo que por eso es que Dios me trae a la mente a mis dos abuelos frecuentemente, para que aprenda de ellos.


En el versículo 20 Santiago explica que el enojo que cargamos no produce la justicia de Dios. Dios nos llama a un estándar. Su estándar es inalcanzable por nuestra propia cuenta, pero no lo es si su Espíritu Santo vive en nosotras.


Cuando nos dejamos llevar por el Espíritu, anclando Su Palabra en nuestra mente y corazón todos los días, solo entonces podemos producir la justicia de Dios que es la verdadera justicia y entonces llegamos a cumplir su estándar.


Para practicar hoy


Hoy te invito a que practiquemos juntas el ser prontas para oír y analizar y pensar muy bien antes de hablar. Re-escribir nuestra respuesta mentalmente antes de emitirla, y que cuando lo hagamos seamos lentas para enojarnos.


Piensa en esa persona o personas con las que no tienes paciencia, y practicarlos con el/ella.


Oremos


Padre Santo, gracias por instrucciones prácticas y claras para librar luchas del día a día. No dejo de asombrarme de cómo pensaste en absolutamente todo para nosotros. Te pido que nos ayudes a ser prontas para oír, lentas para enojarnos y que podamos realmente pensar y analizar nuestras palabras y tener paciencia para las personas que nos rodean. Ayúdanos a obrar en tu justicia. En el nombre de Jesús, Amén.


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