top of page

La Disciplina: El diseño original de Dios

mamá disciplinando a su hijo

Lectura: Isaías 43:1-2


La disciplina también duele al que ama


Si hay algo que me puede partir el corazón es cuando me toca disciplinar a mis hijos. Sé que es necesario, porque deben aprender la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto.


Pero, aun así, me duele y no quiero hacerlo cuando tengo que hacerlo.


La parte más dura, es cuando están tan pequeños, que aún cuando los disciplinas a quien buscan para consuelo y abrazo es a ti. Mi hijo menor, Lucas, de 3 años, corre a mis brazos aún cuando lo he regañado, porque sabe que aquí encontrará amor, perdón, y sobre todo, seguridad. Yo (o su papá) somos su lugar seguro.


Dios también disciplina a Sus hijos



En el capítulo 42 de Isaías, Dios, después de mucho tiempo de silencio, finalmente le habla a su pueblo, pero no les habla con delicadeza, los regaña. Han estado perdidos por mucho tiempo en idolatría, ciegos, desobedientes.


En su figura de Padre, está corrigiendo y enseñando lo correcto de lo incorrecto. Permitió que fueran exiliados de su tierra y llevados cautivos a Babilonia porque a pesar de que por años habían visto milagros, habían escuchado su Ley, habían experimentado su provisión y habían sido testigos de su fidelidad, decidieron seguir desobedeciendo y confiando en ellos mismos en lugar de confiar en Él.


manos orando sobre una Biblia

Cuando nuestros hijos se parecen más a nosotros de lo que creemos


Si tienes hijos (y eres Latina) probablemente les has recalcado una y un millón de veces todo lo que tienen y por lo que tienen que estar agradecidos.


“Yo me parto el lomo por ustedes y miren como me agradecen” o “Miren todo lo que tienen para comer y los niños en la calle pidiendo comida, sean agradecidos.”


Tus hijos han experimentado tu provisión, tu protección, tu seguridad, tu fidelidad. Han visto y experimentado lo que es comer bien, dormir en una cama cómoda, tener electricidad, salir a pasear…y aún así, encuentran algo que NO tienen, que les falta y algo por qué quejarse.


Pero, tú también eres una hija de Dios.


Seguramente has experimentado su provisión, su seguridad, su protección, sus múltiples y sobreabundantes bendiciones. Y, aún así, encontramos una razón por la cual estar insatisfechas, y nos quejamos y buscamos soluciones por nosotras mismas. Queremos ser autosuficientes.



El abrazo después de la disciplina


Jesús abrazando a una oveja

Pero, mira cuán amoroso es nuestro Padre.

En el capítulo 43, después de la disciplina, llega con el abrazo.


Te dice:

“YO, el Creador de Jacob, el que te formó Israel… YO te conozco, YO te formé. YO te llamo por tu nombre ____________. ¡TÚ eres mía!”



Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, no te vas a ahogar.

Cuando pases por el fuego, no te vas a quemar.

Porque YO soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador.

Yo entregué a tus enemigos, porque ERES PRECIOSA EN MIS OJOS. Eres honrada y te amo.


Lo que este pasaje me enseñó


Hay tanto que puedo aprender y aplicar de este pasaje. Pero lo que más resalta es que Dios es un Dios de disciplina y orden, pero con delicadeza, amor y compasión.

No es un jefe sentado en un trono dictando reglas.

Es quien te lleva de la mano y te cuida mientras te enseña lo que tienes que hacer (Isaías 42:6) y es quien después de hacerlo, te abraza, te consuela y te dice:


“NO ESTÁS EN ESTO SOLA, NI NUNCA LO ESTARÁS.”


Como hija

Hoy aprendí que mi Padre me corrige, pero con misericordia y amor.


Como madre

Hoy aprendí que este es el modelo de disciplina que debo seguir con mis hijos.

Después de disciplinarlos con amor, debo reforzar su alma con palabras de vida y seguridad, para que sepan que no son niños malos, simplemente necesitan dirección y que en cada paso que den, yo voy a estar a su lado, protegiéndolos y amándolos.


Oración


Oremos: Padre, gracias por amarnos tanto que aún desde tu trono decides bajar a nuestro nivel y llevarnos de la mano. Gracias porque aunque somos malagradecidas, orgullosas, desobedientes, tú no nos abandonas y nos muestras tu infinita misericordia y gracia.

Gracias porque nos ves, nos identificas, nos honras y nos amas aún cuando no lo merecemos. Ayúdanos a vivir cada día tomadas de tu mano, para no caer en la tentación de ser autosuficientes y pensar que podemos con todo nosotras. Ayúdanos a modelar este tipo de obediencia a nuestros hijos. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.


👉 Únete Aquí a nuestro chat GRATIS en Whatsapp, recibirás todos los devocionales de Lunes a Viernes.


Comments


bottom of page