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Cuando oras y Dios no contesta

mujer orando viendo hacia el cielo

Lectura: Daniel 10:14-15


¿Qué pasa cuando oras y Dios no contesta?


Esta semana escuché un podcast sobre este libro y estos versículos. Cuando lo escuché dije: ah sí, esto ya me lo sé.


¡Pobre ilusa!


La orgullosita en mí se le olvidó que Dios es majestuoso, omnipotente, soberano y que si me permitió escuchar este podcast fue porque Él quería que lo escuchara porque lo necesitaba.


Muchas veces leemos y escuchamos o vivimos cosas que no entendemos porque “no nos aplican” a nosotras. Nos sentamos en la banca de la iglesia escuchando el mensaje del pastor/sacerdote y decimos “nah eso no es para mi”. Pero, se nos olvida que Dios es más grande que nosotras y sabe y ve todo lo que nosotras no. Si nos permitió respirar un día más y estar sentadas en esa banca es porque lo necesitamos.




Un recordatorio importante


Quiero recordarte que al convertirse en hija de Dios, tu trabajo no es ser espectadora, es ser un soldado que sirve y sirve y sirve y no cansa de servir. No en tus propias fuerzas (porque no vas a poder) ni para obtener reconocimiento de nadie en esta tierra, sino para Él.


Lo que Dios quería enseñarme


Pues, resulta, que esto que leí le iba a servir a dos personas cercanas a mi. Una de ellas es mi hijo mayor.


Para darte un poco de contexto, mi hijo ha batallado con varios retos de aprendizaje, de los que gracias a Dios y a especialistas ha superado con creces. Pero, uno de los síntomas de su condición es la aberración a muchas texturas de comidas. Esto se vuelve problemático durante la cena especialmente, donde todos nos sentamos a comer y el al solo ver la comida decide que no puede comer.



Corte comercial para papás latinos


Siendo papás latinos sé que la técnica a usar es dejarlo hambrear, o dejarlo sentado en la mesa hasta que se coma la comida. Lamento decirte que puede sentarse en la mesa por 2 días y no se la come. Esto NO funciona.


La cena que terminó en lágrimas


mamá consolando a su hija en la mesa

Anoche, pasó justamente esto. La cena eran fajitas de carne, pollo, tortilla de harina y vegetales. El solo escogió la tortilla de harina. Papá le dijo que si no se servía pollo o carne no podía comer la tortilla. Y ahí estalló la cuarta guerra mundial en la mesa…muchas lágrimas y frustración.


Después de haberlo calmado, Dios puso en mi mente este devocional que había escuchado por la mañana, precisamente porque las palabras de mi hijo fueron:

“Estoy cansado de pedirle a Dios que me ayude con esto. ¡No me soluciona nada!”

Desde el primer día


Daniel tiene más de 3 semanas orando a Dios y no recibe respuesta del cielo. En el versículo 12, Dios manda a un ángel con un mensaje directo a Daniel:

«No tengas miedo, Daniel. Desde el primer día que comenzaste a orar para recibir entendimiento y a humillarte delante de tu Dios, tu petición fue escuchada en el cielo. He venido en respuesta a tu oración;”

Le expliqué a mi hijo que en La Biblia hay palabras clave que dejamos ir entre las rajaduras de nuestro entendimiento porque no ponemos atención. Muchas personas se enfocan solo en el ángel, pero en este versículo hay algo más importante que eso (de hecho, ¿sabías que en la jerarquía de Dios, los humanos somos más importantes que los ángeles? Tarea de investigación.)


Desde el primer día…


Daniel lleva semanas orando pensando que Dios no lo escucha. Pero, Dios le manda a decir que desde el primer día su petición fue escuchada y que le manda a este mensajero en respuesta a su oración.


Si Dios escucha, ¿por qué no responde?


Si me escucha desde el primer día, ¿por qué no responde?


Sientes que cuando oras y Dios no contesta.


Hay una batalla espiritual que se libra cada vez que oras. El enemigo no puede escuchar tus pensamientos, sino tus oraciones. Y cuando tu oras, y oras, y oras, el enemigo sabe que hay peligro para él. Su trabajo es alejarte lo máximo posible de Dios.


Mi hijo estaba cansado de orar y entonces ¿qué hizo? Dejó de hacerlo. Y ahí el enemigo dijo:

“¡Cheque leque panqueque! ¡Meta cumplida!”

La batalla espiritual que no vemos


Durante las 3 semanas que Daniel oró, el ángel le explicaba que se libraba una batalla espiritual, versículo 13:

“pero durante veintiún días el espíritu príncipe del reino de Persia me impidió el paso. Entonces vino a ayudarme Miguel, uno de los arcángeles,[b] y lo dejé allí con el espíritu príncipe del reino de Persia”

¿Qué pasa si al año de orar se libra tu batalla? ¿Qué pasa si dejaras de orar en el día 364 pero en el día 365 se contesta tu oración?


Yo no soy Dios, así que no puedo hablar por Él, y muchas oraciones la respuesta es No. Pero, tú ni yo sabemos eso hasta que no nos lo dice claramente.


Así como Daniel, muchas veces nuestras oraciones libran batallas espirituales que no vemos y cómo se lo expliqué a mi hijo: la gasolina para que los ángeles libran esas batallas son tus oraciones, no dejes de orar porque se les acaba la gasolina y Dios dice,

“Bueno, regresen. Ya dejó de orar, ya no la necesita.”

Amiga, ¡no dejes de orar!



Oremos


Padre Celestial, gracias por escuchar cada una de nuestras oraciones aún cuando creemos que no lo haces. Gracias porque tu naturaleza sobrenatural y poderosa no alcanza nuestro entendimiento y eres capaz de escuchar a millones de personas al mismo tiempo y contestarnos a cada una. Gracias por dejar La Biblia con las historias de otras personas que nos sirven de ejemplo y guía para dar los pasos correctos en nuestras vidas hoy. Ayúdanos a ser consistentes y persistentes en comunicarnos contigo. Ayúdanos a no cansarnos, a pedir aunque sea a murmullos, a llorarte, clamarte y aunque las únicas palabras que salgan de nuestra boca sean “Ayúdame Señor” que sigan saliendo todos los días todo el día. Mándanos respuestas Padre. En el nombre de Jesús, Amén.



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