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La Maldición del Pecado

El Jardín del Edén antes de la entrada de la maldición del pecado.

Lectura: Apocalipsis 22:3-5


Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, 4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.



¿Sabías que Dios nunca diseñó este mundo para que existieran enfermedades, cáncer, espinas, huracanes, cementerios ni muerte?


Entonces... ¿por qué existen?


¿Te acuerdas de las telenovelas de los 90 's dónde la villana maldecía a sus enemigos? Soraya, Catalina, Paola, Bárbara…todas icónicas por sus papeles de malas. 


Maldecir significa desear el mal sobre alguien o poner a alguien o algo bajo una sentencia de desgracia. 


En la Biblia, la maldición implica que algo queda bajo las consecuencias del pecado, de la separación de Dios.


Pero, hay que desempacar esto muy bien para que entiendas exactamente porqué la maldición es tan importante en el contexto de estos versículos en Apocalipsis 22.




Para ello, tenemos que volver a Génesis, al inicio.


¿Cómo comenzó la maldición del pecado?


La primera vez que aparece una maldición importante en la Biblia es después del pecado de Adán y Eva, en Génesis 3


Como resultado de la desobediencia, la tierra fue maldecida (Génesis 3:17)


 “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.”


Antes de que Dios maldijera la tierra, no existía la muerte. Adán y Eva estaban destinados a vivir para siempre. Los animales vivirían en armonía con ellos para siempre. Las plantas y la tierra cooperaban con los humanos. 


No existían los cementerios, ni las enfermedades, ni el envejecimiento, ni la corrupción ni la descomposición. 


Para Adán y Eva, trabajar en el jardín era creativo, productivo y sin agotarse. Todo florecía sin luchar constantemente con las plagas, la maleza ni las sequías.


No existían espinas. Lo que sembraban, lo cosechaban y lo disfrutaban. (Génesis 3:18 "Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.")


No había desastres naturales. La creación estaba en perfecta armonía. Ninguna placa tectónica estaba fuera de su lugar. No había inundaciones, ni incendios ni huracanes.


Pero luego, vino la desobediencia, entró el pecado y todo lo perfecto se vino abajo.


Yo no aprendí todo esto sino hace unos años que visité el Museo de la Creación en Kentucky. Vas caminando en orden cronológico por todo el museo y te van explicando y mostrando como en la vida real cómo pudo haber sido el mundo antes de la entrada del pecado.


Las abejas no tenían aguijón, las plantas no tenían espinas, los lobos habitaban con los conejos, Adán y Eva caminaban junto a leones. 


Animales viviendo en armonía antes de que la maldición del pecado afectara la creación.

El pecado vino a corroer absolutamente todo lo bueno que Dios había creado en Génesis


La maldición entró al mundo.


Entró la vergüenza, el miedo y la culpa. La creación quedó rota. Todo lo que hoy consideramos "normal" en realidad nunca fue el diseño original de Dios.


La creación sigue declarando la gloria de Dios (Salmo 19), pero ya no funciona como Él la creó originalmente.


Es como tu cuerpo cuando entras a la menopausia, ciertas partes dejan de funcionar pero no significa que ya no seas una mujer. 


Cuando la maldición del pecado entró al mundo, el mundo dejó de reflejar la perfección original que Dios había diseñado, pero aún sigue mostrando la gloria de Dios.

El apóstol Pablo lo explica así en Romanos 8:20-22:


“ Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;”

Es como si toda la creación estuviera esperando el día en que Dios la restaure.

Jesús no vino solamente a salvar almas. Vino a comenzar la restauración de toda la creación. Lo que empezó en la cruz culminará cuando Él haga nuevos los cielos y la tierra.

Y, eso es exactamente de lo que Juan habla en Apocalipsis. Dios restaurará la Tierra a su diseño original, y no habrá ninguna consecuencia de la maldición del pecado porque el pecado ya no existirá.


Finalmente viviremos como Dios quería desde un principio. Viviremos como Adán y Eva vivieron antes de la desobediencia.


La promesa de un mundo sin la maldición del pecado


¿Te imaginas caminar con leones? 


Yo paso batallando con la maleza que crece cada dos días en mi jardín al frente de mi casa. Pero, en el cielo dejaré de hacerlo. No habrá moscas que se paren en mi comida, ni espinas que tenga que cortarle a las rosas, ni veneno que tenga que rociar para las cucarachas (Señor, espero que las cucarachas sean de esta Tierra y no de la nueva, porque siguen siendo feas.)


Pero dejando las cucarachas a un lado...


¿Con qué maldición batallas tú?


¿Enfermedad?

¿Orgullo?

¿Un desastre natural y la destrucción?

¿La muerte?

¿Dolor?

¿Trabajo frustrante?


Todo esto será eliminado. Podemos vivir con la esperanza de que la maldición ya no existirá.


Todo volverá a funcionar como Él lo diseñó desde el principio, e incluso hasta mejor, porque las que hemos sido redimidas (hemos aceptado a Cristo) viviremos para siempre en Su presencia, sin posibilidad de volver a caer en pecado.


Adán y Eva no se repetirán jamás. No habrá serpientes que nos engañen, ni frutos prohibidos. 


La promesa de Apocalipsis no es que Dios deseche la creación, sino que la restaurará completamente, eliminando para siempre la "corrupción del sistema" que el pecado trajo consigo.


Oremos.


Oración:


Padre Celestial, es imposible para nosotros comprender a cabalidad todo lo que escribiste en el libro de Apocalipsis. Hay días en que nuestro cerebro hace un cortocircuito intentando imaginar todo lo que ahí describes. Pero, sabemos quién eres, y sabemos que nos amas y podemos confiar en Ti. Esto nos da la seguridad de que lo que estás preparando para nosotras es maravilloso y que nos dejará con la boca abierta. Tú eres bueno, misericordioso y el más generoso, y si ahora mismo en esta tierra llena de maldición nos muestras tus bendiciones infinitas, no me imagino cómo será en la nueva Tierra donde lo malo ya no existe. Ansío estar a tu lado, verte cara a cara y tocar tus pies. Nos vemos pronto Jesús, Amén.




PODCAST:



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