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Cuando Dios me pidió cerrar mi negocio - Salmo 127 explicado

Melissa Wellness dando coaching online.


Lectura: Salmo 127:1-3


Si Dios no construye la casa, de nada sirve que se esfuércenlos constructores.Si Dios no vigila la ciudad, de nada sirve que se desvelen los vigilantes.

2 De nada sirve que ustedes se levanten muy temprano, ni que se acuesten muy tarde, ni que trabajen muy duro para ganarse el pan; cuando Dios quiere a alguien, le da un sueño tranquilo.

3 Los hijos que tenemos son un regalo de Dios.Los hijos que nos nacenson nuestra recompensa.


Dios me dijo: “Tienes que cerrar tu negocio.”


No una pausa.No tomar vacaciones.


Cerrar.


Y lo peor de todo es que mi negocio estaba en el mejor momento de toda su historia.


No entendía nada.


¿Por qué Dios me pediría destruir aquello que Él mismo me había permitido construir?

Solo meses después entendí que Dios nunca quería cerrar mi negocio.


Quería reconstruir mi corazón.


Para que entiendas cómo llegué hasta aquí, déjame darte un poco de contexto.


Cuando Dios cambia tus planes para cumplir los Suyos


En el 2018, mi familia y yo tuvimos que mudarnos a Honduras mientras esperábamos nuestra residencia permanente en Estados Unidos. Fue un cambio que nunca quisimos hacer. Me fui renegando, pataleando y muy enojada con Dios porque sentía que toda nuestra vida se estaba deteniendo.


Pero, como siempre, los planes de Dios eran mejores que los míos.


Ese año terminó siendo uno de los más hermosos de nuestra vida. Disfrutamos de nuestra familia como nunca antes, pasé tiempo con mi abuela adoptiva, que hoy ya está en el cielo, y aproveché para volver a estudiar.


Emprendedora cristiana comenzando un negocio desde el sofá de su casa mientras confía en Dios.

Fue allí, en un sofá de San Pedro Sula, donde nació Melissa Wellness. Después de experimentar la transformación que una coach logró en mi salud y en mi cuerpo a los siete meses de haber dado a luz, sentí que Dios me llamaba a ayudar a otras mujeres a vivir esa misma transformación.



Desde entonces, he tenido el honor de guiar a miles de mujeres en su camino hacia una vida más saludable. 



Cuando el éxito comienza a ocupar el lugar de Dios


En el 2024 Melissa Wellness tuvo el mejor año de toda su historia.


En mi mente pensaba: “esto solo se puede ir para arriba.”


Recibía invitaciones de programas de TV en Houston, programas de radio, podcasts. Mi alcance en redes estaba en lo máximo y yo me sentía en las nubes.


Llegó el 2025 y yo estaba emocionada porque Enero-Marzo son los mejores meses para cualquier negocio de nutrición y fitness. Es cuando inician todas las metas de año nuevo y la gente está motivada y emocionada de comenzar cosas nuevas.


Esos meses me fueron bien, pero no tanto como los años anteriores. Pero, no me preocupé y dije: “Tengo el resto del año, en septiembre me recupero.”


En el verano invertí en varios cursos de una mentora de negocios y marketing y me puse las pilas para seguir innovando. Trabajaba día y noche. No les miento que yo comía, bebía, dormía y hasta soñaba con estrategias, programas, contenido para Melissa Wellness.


Mi esposo veía todo mi esfuerzo y varias veces durante esos meses me mencionaba: “Tal vez es tiempo que te tomes un break y te dediques de lleno a los niños. Creo que te estás esforzando demasiado para lo que estás recibiendo.”


Pero, para mí cerrar o darme un break era darme por vencida. Y mi papá nunca me enseñó a darme por vencida. Mi papá ha sido un hombre que se ha levantado de las cenizas una y mil veces y hasta el sol de hoy lo sigue haciendo a sus 74 años. 


"¿Cerrar? ¡No! Necesito trabajar más duro."

Y eso hice. Aprender más, trabajar más, buscar más clientes. Respirar estrategias y proyecciones.


No estás sola si nunca tuviste un buen padre o madre.


El día que Dios me pidió cerrar mi negocio


Llegó septiembre.

Silencio.


Llegó octubre.

Silencio.


Noviembre.

Ni una clienta nueva.


Entonces me quebré.


Le clamé a Dios y le reclamé: “¿Qué está pasando?” 


Y ahí fue cuando Dios me repitió: “Quiero que cierres el negocio.”


Esta vez le dije: “Ok Dios. Pero, ¿hasta cuándo? ¿Para siempre?”


Dios no me contestó. Solo me dijo: “Espera.”


Lo que se venía eran 7 meses de enseñanza y purificación. Siete meses donde Dios comenzó a mostrarme todas las heridas de mi pasado que nunca había dejado que Él sanara. 


Mujer emprendedora enfrentando una crisis mientras aprende a confiar en Dios durante tiempos difíciles.

Comenzó por la herida del rechazo y me dijo: “Estás repitiendo la historia.” A lo que se refería es que cuando yo era niña, mi papá estaba levantándose de las cenizas una vez más y por su naturaleza de emprendedor, se metió a levantar su negocio para proveer para nosotros. Pero eso significaba que casi nunca estaba en casa. Yo pasaba la mayoría del tiempo con mi mamá. 


Y, aunque yo sé que mi papá me amaba más que a nada en el mundo, su presencia hacía falta. 


Yo, empecinada por hacer crecer este negocio y ayudar a miles de mujeres en el mundo estaba rechazando el tiempo con mis hijos. 


Melissa Wellness recibía mi creatividad.


Mis clientas recibían mi energía.


Las redes sociales recibían mis mejores ideas.


Y mis hijos recibían las migajas de mí.


Durante ese tiempo estaba dando homeschool a mi hijo mayor, y toda mi creatividad se iba para el negocio y cuando llegaba la hora de ser creativa con él para enseñar, le daba el plan básico porque el plan premium lo tenía Melissa Wellness.


No me malentiendas, mis hijos siempre tenían comida, ropa lavada, casa limpia y una mamá amorosa. Pero, no les estaba dando lo mejor de mi.


Dios no estaba edificando mi casa.

Dios no estaba vigilando la ciudad.


Yo quería hacerlo todo. Yo me estaba esforzando de día y de noche y ansiosamente estaba buscando “mi pan” dejando a mis hijos en segundo plano  y dejando a Dios de un lado.


Salmo 127 explicado: ¿qué significa que Dios edifique la casa?


Este Salmo fue escrito por el Rey Salomón. El Rey que lo tenía todo: riquezas, la mansión más grande, el conocimiento, la sabiduría, múltiples mujeres. Este el Salmo 127 explicado.


Hoy en día los emprendedores nos pasamos horas leyendo libros de empresarios exitosos, porque de ellos aprendemos y queremos copiar sus rutinas, sus estrategias y hasta sus meal plans para mantenerse enfocados y fit.


Creemos que si seguimos al pie de la letra lo que ellos han hecho, podremos llegar a esa cúspide nosotros también.


Sin embargo, el empresario más exitoso de todos, Salomón, nos dice que nada de eso sirve. 


Salomón fue el hombre que más construyó en toda la historia de Israel.


Construyó el Templo, su palacio, ciudades, organizó el reino y alcanzó riqueza sin precedentes. Y aún así concluye: “De nada sirve si Dios no construye…”


Dios edifica una casa de muchas maneras. Tu casa es tu familia, tu hogar, tu linaje, tu dinastía. 


Biblia abierta en Salmo 127 con un cuaderno de estudio para comprender el significado del pasaje.

Proverbios 24:3 dice:  “Con sabiduría se edificará la casa.”

¿De dónde proviene tu sabiduría? 


¿Estás buscando consejo para construir tu familia, tu negocio, tu empresa en la palabra de Dios o en la experiencia de millonarios?


Santiago 1:5 dice: "Si a alguno de ustedes le falta sabiduría [para guiarlo en una decisión o circunstancia], pídasela a Dios, quien da a todos generosa y abundantemente, sin reprochar ni encontrar falta, y le será dada."

La lección que Dios quería enseñarme durante siete meses


Amiga, yo estaba pidiéndole a Dios lo equivocado. Yo le rogaba por más ventas, más clientes, más ingresos.


Pero nunca paré a pedirle Su sabiduría. Tenía miedo de decirle que me dijera cuáles eran Sus planes porque muy dentro de mí sabía que no eran los míos y no quería enfrentarme a su realidad.


Hasta que toqué fondo. Y Dios me dijo con mucho amor: “Hija, respira. Soy yo quien te da las bendiciones mientras duermes.”

Yo me levantaba temprano y me acostaba tarde. Y esto no tiene nada de malo. De hecho la mujer de Proverbios 31 también lo hacía. El problema no es el trabajo diligente sino el trabajar cuando eres movida por la ansiedad en lugar de la confianza en Dios.


Melissa Wellness ya no era un negocio para Dios. Era un negocio que tomaba su rumbo y luego pedía la ayuda de Dios. 


Y, cuando comenzamos a trabajar exhaustivamente en los planes que no son para nosotras, la ansiedad nos consume y nuestro motor ya no es servir a Dios con lo que hacemos.


De nada sirve que tengas 3 trabajos y no duermas. 

De nada sirve que madrugues y seas la primera en la oficina y seas la última que te vayas. 

De nada sirve que estés constantemente preocupándote por las cuentas.

De nada sirve que vivas ansiosa por hacer más y más dinero.


De nada sirve si la herencia, el regalo que Dios te dio: tus hijos, tienen que pagar por ello.



Cuando Dios reconstruye primero tu corazón


Dios me hizo esperar 7 meses. 


Fueron siete meses donde pensé que Dios estaba destruyendo mi futuro, cuando en realidad estaba salvando a mi familia.


Fueron siete meses largos, duros, días de duelo y llanto. Melissa Wellness era como un bebé, así que lo trabajé y lo sudé. 


Pero, en algún punto, tus bebés se van de la casa. Se van a la universidad, se casan y forman sus propias familias. 


Dios hizo crecer a mi bebé y me dijo, es tiempo de hacer crecer otro.


Y así nació este podcast. Pero, esta vez, nació de mi humillación ante mi Padre y de Sus planes y no los míos.


Esta vez, sé con certeza que Él es quien me da las bendiciones mientras duermo, porque desde hace 7 meses no nos ha faltado comida, ni techo, ni pagos para saldar deudas. De hecho, hemos podido ahorrar para un viaje y darnos gustitos aquí y por allá.


Hay un dicho común en Latinoamérica que dice: “Dios aprieta pero no ahorca.”


Si, ya sé que es dicho de señora pero creo que a mis 42 ya soy señora (aunque no lo quiera). Dios no solo cerró mi negocio, me dio otra oportunidad de ingresos creando contenido, algo que jamás imaginé hacer, pero que no me presiona en tiempo ni compromiso. Me disfruto haciéndolo, me divierto muchísimo y me da la oportunidad de apreciar mucho más la herencia y el fruto de mi vientre: mis hijos.


Amiga, si tú eres una mujer luchona, emprendedora, de garra como yo, no soy el Rey Salomón, ni nadie importante para el mundo, pero quiero que tomes mi consejo:


Nunca olvides esto.

Dios jamás te pedirá sacrificar el regalo que Él mismo te dio para conseguir una bendición que Él ya prometió darte.

Madre cristiana compartiendo tiempo de calidad con sus hijos como prioridad según las enseñanzas de Salmo 127.

Tus hijos nunca fueron un obstáculo para tu propósito.

Son parte de él.


No te dejes engañar por las mentiras del enemigo de que “trabajas ansiosamente por proveerles”. El dueño de todo lo que recibes es Dios, quien vigila todas las noches por tu seguridad y provisión es el Señor. 


Si Dios no está edificando tu casa, de nada sirve que dejes las uñas en tu trabajo.

Si Dios no está vigilando tu ciudad, de nada sirve que dejes de dormir para cuidarla tú misma.


Cómo aplicar Salmo 127 a tu vida hoy


Madre soltera, sé que tu carga es mayor que las que tenemos un esposo que nos provee y nos cuida. Pero, esto aplica también para ti. Tu Padre Celestial jamás deja de construir tu casa ni vigilar tu ciudad. Descansa en Él.


Tus hijos quieren verte a los ojos cuando te hablan.

Tus hijos necesitan tener conversaciones sin interrupciones de tu teléfono o computadora.

Tus hijos necesitan que vayas a sus campeonatos y recitales.

Tus hijos necesitan que les leas 1, 2, 3 libros antes de dormir.

Tus hijos necesitan que tengas suficiente espacio mental para reírte de cosas tontas con ellos.


Oremos.


Oración:

Padre Celestial, gracias por ser un Padre presente en todo tiempo en nuestras vidas. Gracias porque edificas las mejores casas y vigilas mejor que un millón de soldados. Gracias porque siempre nos has provisto para todas nuestras necesidades aún cuando nos las hemos visto a palitos y aún cuando hemos sido necias y rebeldes. Padre, queremos descansar en Ti. Queremos ser buenas madres para nuestros hijos, sabemos que nunca es tarde. Ayúdanos a seguir Tus planes para nosotras y confiar en que solo Tú tienes el control. Gracias por los hijos que me diste, no son una carga, son una recompensa. Te pido que nos bendigas y nos protejas. En el nombre de Jesús, Amén. 



PODCAST:



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