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Cómo ganarle la batalla a la ansiedad según La Biblia

Mujer ansiosa pensando en su vida.


Lectura: Filipenses 4:8


Por lo demás, creyentes, todo lo que es verdadero, todo lo honorable y digno de respeto, todo lo que es justo y confirmado por la Palabra de Dios, todo lo puro e íntegro, todo lo amable y que trae paz, todo lo admirable y de buena reputación; si hay alguna excelencia, si hay algo digno de alabanza, piensen continuamente en estas cosas [centren su mente en ellas e implántenlas en su corazón].


Introducción


Después de todo lo que Dios había hecho por nosotros pensé que la ansiedad había desaparecido para siempre.


Pero estaba completamente equivocada.


Porque la ansiedad no desaparece por las circunstancias.


Regresa cuando dejamos de recordar quién es Dios.


Si quieres saber cómo ganarle la batalla a la ansiedad, si tus pensamientos intrusivos, la preocupación o el miedo están controlando tus días, este episodio es para ti.



En el episodio de ayer (si no lo has escuchado ve a escuchar el episodio 31) te conté cómo en nuestro primer año de mudarnos a USA perdimos nuestro primer carro (porque el mecánico le trancó el motor), y mi esposo perdió el trabajo que nos había permitido rentar nuestro primer apartamento.


Estábamos ahí en una sala vacía, llorando e implorando a Dios que nos diera una salida para poder pagar la renta que ya se acercaba, de nuestro primer apartamento.


Al día siguiente recibimos una llamada inesperada. La familia del mecánico quería invitarnos a almorzar. Aceptamos sin imaginar que Dios ya había preparado la respuesta a nuestras oraciones.


Nos dijeron: “sabemos que esto no es mucho, pero, Dios nos dijo que debíamos hacer esto.” Y nos entregaron un sobre. Cuando lo abrimos, dentro del sobre había suficiente dinero para cubrir el carro que ya no servía y pagar la renta del apartamento del próximo mes. 

Señores, yo no pude más que comenzar a llorar.


La bondad de Dios en ese momento era inexplicable. 


Cuando abrimos el sobre, había exactamente la cantidad que necesitábamos para reemplazar el carro y pagar la renta del siguiente mes. Nadie conocía esa cifra excepto Dios.


Filipense 4:6 dice “Por nada estéis afanosos sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego dando gracias en todo.”


Dios nos estaba enseñando una lección que jamás olvidaríamos: antes de que la ansiedad tuviera tiempo de echar raíces, Él ya había preparado la respuesta.


Dios nos confirmó una vez más, que Él estaba en control, que sus caminos son buenos, puros, rectos y que nuestras peticiones específicas serían contestadas.


Cuando Dios respondió nuestras oraciones en menos de 24 horas


Sobre con dinero simbolizando la provisión milagrosa de Dios durante un tiempo de ansiedad financiera.

Pero la historia todavía no terminaba.


Ahora teníamos dinero para sobrevivir un mes...


Pero después de eso, no teníamos absolutamente nada.


Aún no teníamos ingresos seguros porque mi esposo había perdido su trabajo. Y yo no ganaba lo suficiente en el negocio familiar como para ayudarle más que con el supermercado y gasolina.


Mi esposo se sentaba todo el día a aplicar a empleos, y cuando les digo que buscar trabajo es un trabajo, no les miento. El tiempo promedio para encontrar un buen trabajo en USA es de 7 meses. 


Un día íbamos manejando cerca del highway y yo vi un rótulo en la calle que anunciaba una empresa en nuestra ciudad de diseño gráfico. La busqué en Google en mi teléfono y vi que estaba muy cerca de dónde vivíamos.


Le dije a mi esposo: “¿Por qué no vamos a visitar esta empresa, y les entregas tu currículum?” (Si son de Latinoamérica saben que esta es una práctica común por allá, pero aquí en USA te ven muy mal si haces eso, todo debe iniciar por e-mail o aplicación electrónica primero).


Mi esposo me dijo que eso aquí no se hace. 


Pero había una insistencia que no podía explicar. Mientras más intentaba ignorarla, más fuerte sentía que el Espíritu Santo me decía:


"Insiste."

Así que le insistí y finalmente lo convencí. El siempre cargaba copias de su curriculum por cualquier entrevista que le saliera así que estábamos preparados.


Le costó bajarse del carro, así que le dije:  “No tienes nada que perder. Si te dicen que no, nunca volverás a verlos. Mientras estés ahí yo voy a estar orando en el carro.”


Era una empresa muy pequeña (lo sé por el local) pero por fuera se veía bonita y seria.


Cuando se bajó del carro, me cayó un mensaje de una amiga llamada Jessie que decía: “Estoy orando ahora mismo por peticiones. Mándenme sus peticiones de oración.” 


No lo pensé dos veces y le conté lo que estaba pasando. 


Ella vivía en otro estado, pero aún así éramos dos unidas en oración. Y, “dónde dos o más se unen en Su nombre, ahí está Él.”


¿Qué creen que pasó?


Fueron 15 minutos que mi esposo estuvo ahí dentro. Cuando terminé de orar, lo vi salir con la sonrisa más grande que había visto en días.


Se subió al carro...


Sonrió.


Me miró.


Y solo dijo:

"Comienzo el lunes."

El dueño de la empresa estaba en la oficina cuando él llegó. Al principio lo vio raro, pero después lo entrevistó, vio su portafolio y le gustó lo que vio. Lo contrató de inmediato.


La ansiedad gana la batalla cuando olvidamos lo que Dios ya hizo


Mujer luchando contra pensamientos de ansiedad mientras recuerda las promesas de Dios en Filipenses 4

Chicas, quiero que entiendan algo. 


Nosotros no teníamos paz porque estábamos preocupados por cómo íbamos a pagar los siguientes meses de renta. 


Dios nos había confirmado por medio del sobre lleno de dinero que Él nos estaba cuidando, pero aún así, regresamos a “modo pánico” pensando que Dios no nos iba a ayudar otra vez, que eso era “cuestión de una vez” o que Dios nos decía “ahora les toca a ustedes.”


La ansiedad era nuestra enemiga, y el campo de batalla era nuestra mente.


Pero, en todo esto que te estoy contando, nuestra mano no tuvo nada que ver. Nosotros jamás pudimos haber resuelto lo del dinero en el sobre, ni mucho menos encontrar esta empresa y el valor para acercarnos si no hubiese sido por el Espíritu Santo empujando, asegurando y dándonos paz en cada decisión. 


“...por nada estéis afanosos…” dicen los versículos anteriores, pero no por tu propia voluntad porque eso es imposible sino por medio de la paz que solo Dios puede dar.


Y, no solo dar, sino mantener. 


En el versículo 8 Pablo le pide a los Filipenses que piensen en todo lo puro, lo honorable, lo digno de respeto, todo lo que es recto y confirmado por la palabra de Dios.


Cuando veo hacia atrás veo que la paz de Dios se mantuvo en nuestras mentes porque estábamos en constante oración recordándonos a nosotros mismos que Sus caminos no son los nuestros, que nunca nos desampararía, que somos fuertes y valientes porque Él nos acompaña, que Su paz sobrepasa la nuestra y que todo lo podemos en Cristo porque Él nos fortalece.


La única forma de mantener la paz y de ganarle la batalla a tu ansiedad es que te repitas y creas constantemente en las palabras que Dios ya te ha dado.


Cómo ganarle la batalla a la ansiedad según Filipenses 4:8


Siéntate ahora mismo, y recuerda todas las veces en que Dios te ha sacado del hoyo, o te ha salvado de algo que iba a dañarte. Piensa en las veces en que Dios te ha consolado, donde te has sentido más amada que nunca, dónde no te ha abandonado y dónde por medio de Su palabra, o de la oración de alguien, o del consejo o palabras de aliento te ha confirmado que Él guarda tu mente y tu corazón.


La única forma en que puedes ganarle la batalla a la ansiedad es renovando tus pensamientos de preocupación y angustia (Romanos 12:2) por Su verdad. Su verdad está en todas las promesas de la Biblia, pero también está tangiblemente en toda tu experiencia de vida dónde Él siempre ha estado presente. 


Amiga, si quieres ganarle la batalla a la ansiedad, tienes que pensar en estas cosas continuamente, centrar tu mente y atención en ellas, implantarlas en tu corazón.


Hoy puedo dar testimonio de esto:

Cuando permites que el Espíritu Santo renueve continuamente tus pensamientos con la verdad de Dios, Él cumple Su promesa de guardar tu mente y tu corazón con una paz que sobrepasa todo entendimiento.

Oración:


Para nuestra oración de hoy escucha estas dos canciones:


 “Todo está bien” de Bethel por Ivana Sanhueza



“Está bien con mi alma” por Gracia Soberana Música







PODCAST:



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