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  • Melissa Fortin

Cómo crear hábitos que perduran - Parte 2


¿Por qué parece tan difícil mantener nuevos hábitos

y tan fácil apegarse a los viejos?

La mayoría de veces es porque estás tratando de cambiar la “capa” equivocada.


El cambio de hábitos es un cambio de comportamiento y hay tres capas o tres tipos de resultados que obtienes con el cambio:


  1. Cambio en resultados

  2. Cambio en procesos

  3. Cambio en identidad

Un cambio de resultado sería: “Quiero perder peso.”

Un cambio de proceso sería: “Quiero probar esta nueva dieta.”

Un cambio de identidad sería: “Quiero ser una mujer llena de energía, vitalidad y sentirme que puedo conquistar el mundo.”

La mayoría de nosotros comenzamos por los cambios de resultados, con una meta como la de quiero perder peso.

Y vamos en reversa, o muchas veces ni siquiera llegamos al cambio de identidad, nos quedamos en el proceso.

Y esto aplica a cualquier tipo de meta, no solamente en salud. Puede ser por ejemplo metas de querer ganar X cantidad de dinero al mes o de querer tener hijos más obedientes.

Si recuerdas la historia de ficción de la primera parte de esta lectura, la chica tenía una meta de mejorar sus niveles de salud (meta de resultado) y entonces decidió ir a correr (meta de proceso) pero nunca llegó a la parte más importante, que era averiguar su meta intrínseca, porqué quería mejorar su salud, porqué quería ir a correr. (meta de identidad)


Analiza por un momento todas las metas que te colocaste este año: ¿cuántas eran metas de resultados? ¿cuántas metas eran de proceso? Y, ¿cuántas eran de identidad?

Me atrevo a adivinar que si haces un conteo, el 99% de metas eran de resultados o de procesos, ¿correcto?

Está bien y por eso estás aquí. No para aprender, sino para desaprender.

Metas de Identidad

En mi Coaching en Grupo llamado 12 Hábitos Fitness (anteriormente conocido como 12 Hábitos Saludables en 12 Semanas) hacemos un ejercicio con mis alumnos llamado “Los 5 Por qué.” En este ejercicio les planteo la pregunta “¿Porqué?” 5 veces para que vayan poco a poco quitando las capas superficiales de su meta hasta llegar a su motivación intrínseca o bien, su meta de identidad.

No te voy a mentir, la primera vez que haces este ejercicio es algo difícil porque es nadar contra la corriente, sobre lo aprendido, o como diría mi Coach de Programación Neurolinguistica (PNL): llegar a su subconsciente.

Y te lo he advertido, aquí estás para desaprender lo aprendido y posiblemente encontrar esa profundidad de tu subconsciente para poder cambiarlo y re-dirigir tus metas hacia una nueva identidad.

Pero entonces, ¿qué es o cómo se ve una meta de identidad?

Como yo soy Coach de Nutrición y Fitness todos mis ejemplos serán sobre algo relacionado a eso.


Imagínate a dos personas que se resisten a una copa de vino. A la primera que se la ofrecen contesta: “Hmm, quisiera pero estoy tratando de dejar de beber alcohol.” Esta persona dio una respuesta que la mayoría daríamos si estuviéramos en su lugar, pero si analizamos bien, vemos que ella siempre cree que es una bebedora de alcohol (porque no es que sea alcohólica) pero que está tratando de ser algo distinto. Está esperando que su comportamiento cambie pero cargando con esa creencia dentro de ella.

La segunda mujer contesta, “Muchas gracias. Yo no bebo.” Su respuesta significa algo más profundo, hasta tajante y radical inclusive. Ella ya se identifica como una persona que no bebe, punto.” No importa si fue hoy que decidió no beber o fue hace meses o años. Su identidad no es “soy bebedora de alcohol” o “soy borracha” sino “yo no bebo alcohol.”

Tus creencias, valores y principios

Cada cosa que haces viene apoyada por una creencia.

  • Si vas a la iglesia es porque crees en Dios.

  • Si ahorras dinero en una cuenta bancaria es porque crees que es bueno tener un colchón de apoyo.

  • Si haces ejercicio es porque crees que es bueno para tu salud.

No puedes actuar sobre lo que no crees. Y casi nunca sucede, o si sucede, lo haces por un corto tiempo. Como la historia de ficción que te he contado, donde la chica duró un día en el ejercicio y unas semanas en la dieta, porque ninguna de esas acciones estaba en sintonía con sus creencias, sus valores y sus principios.

Te lo pongo mas claro: supongamos que tú eres una persona fiestera, el alma de toda rumba, la que cocina para todos, la que pone la música más alta y movida y que le encanta la vida social. Supongamos que eres como mi abuelita 😂, porque así era ella.


Y un día decides que quieres perder peso, y te buscas una de esas dietas rápidas de internet “Pierde 20 libras en 20 minutos” jajaja no no es para tanto pero poco les falta…”Pierde 20 libras en 2 semanas.”

Y te apuntas porque no crees que sea tan difícil y además solo son dos semanas. Te imprimes el menú, haces la compra de lo que necesitas para cocinar y te dispones a comenzar. ¿Cuándo? ¡Pues el Lunes! Porque solo ese día están disponibles las dietas, ¿verdad?

Llega el Lunes y estás decidida, y desayunas y bien. Almuerzas y todo bien. Cenas y todo es azul.

Y pasa el martes, el miércoles y ya para el jueves comienzas a soñar con unos brownies. Y solo en pensar en ellos comienzas a salivar…pero te ocupas en algo y se te olvida.

Llega el viernes y te llama la comadre, “¡Amiga! ¿Qué vas a hacer el fin de semana?”

Y tú, “No pues, nada. No tengo planes.”

Y tu amiga, “Ah pues es que te quería invitar a este nuevo restaurante Peruano. Dicen que está de muerte pero leeenta, y que tienen unos postres deliciosos. Y como a vos te gusta comer rico, pensé que no te lo querrías perder.”

Y a ti, se te sale una lágrima pensando en la gastronomía Peruana y como te encanta el tiradito, y el cevichito con leche de tigre, y un pisco sour y para cerrer con broche de oro un suspiro Limeño….pero pues nada de eso está en el menú de tu dieta mágica de 2 semanas.

Y, con el corazón partido le dices a tu amiga, “Ay no puedo, es que estoy a dieta.”

Y tu amiga, “¿A dieta? Pero estás segura? Mira que va ir fulanita, menganita, susodicha g susodicho y sin vos no es lo mismo. Vos sos el alma de la fiesta. ¡Vamos! Ahí te pedis una ensalada.”

Después de considerarlo unos segundos te convences que bien puedes ir y pedirte la ensalada. Hay que tener fuerza de voluntad. Si se puede, si se puede! Y te haces porras a ti misma. Le dices que si vas a ir a tu amiga y todo queda listo para la noche.

Llegas al restaurante y todos tus amigos están ahí. Y como es nuevo, tienen la promoción de torres de aperitivos y tu primer pisco sour gratis. Todos tus amigos se piden uno y tú lo rechazas.

Llegan las torres de aperitivos y todo aquello se ve delicioso y cargado de calorías exquisitas.

Pero, no pruebas nada porque no está permitido en tu dieta. Y tus amigos se extrañan que estás calladita y no eres la misma de siempre.

Cuando te preguntan qué te pasa, les dices que nada, que estás cansada. Pero muy dentro de ti estás enojada por no poder comer. Y te comienzas a decir cosas como “por andar de glotona todos estos años ahora te toca sufrir” o “bien hubieras hecho ejercicio para poder comer”.

Lo que sucede con esta chica es que dejó de ser ella. Escogió una meta de proceso que no combinaba con sus valores y sus creencias. Es decir, no combinaba con su identidad.

El haber escogido una meta de proceso (la dieta a seguir) que no hacía sintonía con su identidad del alma de la fiesta, de la alegre, la que se robaba el show, le impedía ser y disfrutar de quién ella era en esa salida con sus amigos.

¿Cuánto crees que le duró la dieta?

Pues, la verdad no se sabe con certeza pero solo hay dos posibles resoluciones a esta historia:

  1. Cedió ante la insistencia de sus amigos y comió todo lo que había y se acabó la dieta ahí mismo.

  2. Continuó amargada el resto de la noche y a los pocos días dejó la dieta porque no era para ella.

"Cualquier comportamiento que es incongruente con tu YO no va a durar." — James Clear; Atomic Habits

Los dos tipos de motivación


Existen dos tipos de motivación, la intrínseca y la extrínseca.

La extrínseca es la exterior: la ropa deportiva que compras para ir al gimnasio; la compañera que te acompaña en tus rutinas y te echa porras; los alimentos y recetas nuevas que compras para la nueva dieta o el programa de nutrición y fitness que pagaste.

Normalmente esta motivación dura poco tiempo y no permanece.

La intrínseca es la interior: tus creencias, tus valores, tus principios, tu yo…tu identidad como persona.

Cuando un hábito se vuelve parte de tu identidad, se vuelve en un motivador automático por excelencia.

En lugar de decir que eres el tipo de persona que quiere esto. Dices que eres el tipo de persona que es esto.

Para cambiar tu comportamiento debes primero cambiar tu identidad. Aspirar a ser X tipo de persona.

La meta no es correr una maratón, es convertirte en un corredor.

La meta no es bajar 20 libras de peso, es convertirte en una mamá más enérgica y alegre para tus hijos.

La meta no es levantar pesas, es ser una mujer fuerte.
Tus comportamientos reflejan quien realmente eres, tu identidad.

Si incorporas el ejercicio en tu identidad (soy un atleta) no tendrás que convencerte todos los días para entrenar. Hacerlo te resultará fácil porque ya no estarás tratando de cambiar tu comportamiento porque estará alineado con tu identidad.

Hoy puedes comenzar a actuar como el tipo de persona que ya crees que eres.



Si quieres aprender a implementar hábitos saludables que perduren en tu vida, aprovecha esta oportunidad para reservar tu cupo en 12 Hábitos Fitness que inicia el 17 de Enero 2022.

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